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"Durante los días anteriores a su muerte tenía un poco de frío pero ni en un billón de años podría imaginar que ocurriera esto. Ella jamás bebía, tal vez sólo una copa de champagne en Año Nuevo", aseguró Sharon Murphy.
La actriz falleció el 20 de diciembre de un infarto en su residencia en Los Ángeles a los 32 años.
"Mucha gente decía que estaba echada a perder pero lo cierto es que ella era así, una joven de carácter alegre", dijo la madre de la actriz a la prensa norteamericana.
La madre también dijo que Britanny sufría un mal congénito en el corazón que estuvo tratando desde su adolescencia, sin embargo, nunca había sido tan molesto como el día de su muerte.
Simon Monjack, su viudo, apoya las declaraciones de su suegra diciendo que no había visto cambios en ella durante los días anteriores pero que la actriz, sí estaba muy fría.
Ambos negaron que la actriz sufriera de anorexia y que tuviera algún desorden mental o fuera drogadicta.
Terra/Agencias
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