Luego de que en una entrevista un reportero le insinuara que el músico es un cocainómano paranoico, que no coincide con la imagen gótica que irradia en el escenario, manson decidió tomar riendas en el asunto de manera radical.
“Si un ‘periodista’ más hace algún comentario arrogante sobre mi o mi banda, los iré visitar personalmente o con la ayuda de mis fans y poner a prueba cuanto creen en la libertad de expresión.
Los desafío a escribir una sola cosa más que no me dirían en la cara. Porque se las voy a hacer decir. De esa manera. Eso es una amenaza”, escribió el músico en el blog de su Myspace.
Esta no es la primera vez que Manson se pone violento con los periodistas; en 1998, fue acusado junto a dos de sus guardaespaldas de agredir a Craig Marks, editor de la revista Spin en ese momento, en el backstage de uno de sus conciertos.
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