Las promesas de la pantalla grande.
Imágenes de la película La Virgen Negra.
La mujer con la boca más sexy.
Las más sexies del cine erótico.
La mente detrás de los afiches de Hollywood.
En la película, opera prima de este cineasta de 25 años, robar el marido a la vecina, adelgazar, recuperar el habla o provocar la muerte de alguien son deseos que se cumplen si se piden ante la misteriosa estatua de una virgen negra que tiene hechizados a los habitantes de un pueblo imaginario del Caribe.
"La idea se me ocurrió un día viendo a la gente rezar en una iglesia. En Venezuela, la gente trata a la religión con respeto pero también de forma muy sencilla: se pone un chicle a la imagen de San Antonio o se voltean los santos para que nos hagan el 'favorcito'", explicó Castillo.
Además de Carmen Maura, que encarna a una española que huyó del régimen franquista y funda un pequeño pueblo en la costa venezolana, en la película actúan la mexicana Angélica Aragón, el brasileño Matheus Nachtergaele, que trabajó entre otros en la premiada Ciudad de Dios, y los venezolanos Carolina Torres y Francisco Díaz.
Carmen Maura se sintió inmediatamente seducida por el guión de este joven director desconocido e hizo un hueco en su agenda para venir a rodar a Venezuela. "En Carmen tuve una aliada. Dirigirla es sabrosísimo. Ella no pone ningún 'pero' y eso me ayudó con el resto de los actores. Si ella no me discutía, los demás no iban a hacerlo", explica Castillo.
En los 80 minutos de intenso realismo mágico que impregna esta película, el director quiso rendir un tributo al 'talento venezolano', presente en la música del compositor Elik Alvarez, que trabaja en Estados Unidos, y de la Orquesta Sinfónica de la juventud Simón Bolívar. En la cinta se descubren también pequeños homenajes a los cineastas más admirados por Castillo.
"Las partículas que flotan en el aire en un momento son una copia vil a El laberinto del fauno del mexicano Guillermo del Toro, al que admiro muchísimo. La estética tiene mucho que ver con la del francés Jean Pierre Jeunet y los movimientos de la cámara los aprendí de las películas de Spike Lee", confiesa.
Hijo de un conocido presentador de televisión claramente detractor del gobierno del presidente Hugo Chávez, Castillo pudo rodar esta película gracias a la financiación del Centro Nacional Autónomo de la Cinematografía (Cnac), perteneciente al Estado.
"Yo soy la prueba de que existe un cine independiente en Venezuela ajeno a la política. Dentro del mismo gremio hay chavistas y antichavistas que tienen en común la pasión de hacer cine. Eso es lo bonito de Venezuela", afirma.
Según este director, el séptimo arte vive un momento importante en Venezuela porque "el Estado quiere hacer cine" y hay sindicatos bien organizados que "pelearon por una ley de cinematografía y saben hacia dónde quieren ir".
Rodada en las playas de Chirimena y Puerto Francés, a 70 km de Caracas, y en Petare, la mayor barriada de la capital, La virgen negra se terminó de montar y retocar fuera del país.
"Quería un producto de calidad, que estuviera a la altura de las películas gringas en cuanto a luz y sonido. Es una cuestión de respeto hacia el público. Luego te puede gustar o no gustar la historia, eso es una lotería y no sé lo que pasará", afirma.
Tras el estreno en Venezuela el 24 de octubre, el siguiente paso será colocar la película en las carteleras de México, Brasil y España. Para 2009, Castillo prepara ya un nuevo largometraje, La muerte de Márquez.
"El guión ya está listo. Va a ser algo más urbano y agresivo pero también con toques de realismo mágico", adelanta.
Para más información visite la página web www.lavirgennegra.com
Terra Venezuela/AFP
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