Salmos

Ángel que protege - Raziel es el ángel que rige 2009


El ángel (príncipe) de la jerarquía de los nueve coros angélicos que rige 2009 es Raziel, que, del hebraico, significa “secreto de Dios”. Raziel es el príncipe de los misterios y representa el universo de las ideas puras. Es el ángel del conocimiento, de las grandes ideas y de la originalidad. Él rige la segunda jerarquía angelical, denominada querubines, citada varias veces en la biblia.

Los querubines están en el libro del Génesis, guardando el camino para el árbol de la vida. También está en el pasaje del Jardín del Edén y en el libro de Éxodo, al ornamentar y proteger el Tabernáculo. Aparecen también esculpidos en el Arca de la Alianza y en el Templo de Salomón. David entona cánticos al Señor y en algunos trechos se refiere a los querubines en los salmos.

El profeta Ezequiel define la apariencia de los querubines como un ser de cuatro cabezas: león, toro, águila y hombre. El pintor renacentista italiano Rafael Sanzio (1483-1520) tornó popular la imagen de los querubines como niños (generalmente en pares) con alas.

Oración

Yo le saludo amado Raziel
Guardián de la bondad, de la creatividad y de las ideas puras
Príncipe amado de los querubines
Dame fuerza para trabajar,
Para revelar la verdad y dar coraje a las personas
Con mis sentimientos más nobles de bondad.
Haga de mí un instrumento para sus experimentos angelicales.
Quiero siempre vivir con base en el amor,
En la bondad, en la caridad y en la sabiduría.
Que eso sea una constante en mi vida.
Ilumíneme para continuar digno y fuerte, siempre,
Para prestar en nombre de Dios
Los servicios de la pureza.
Deme su protección.
Hónreme con su luz,
Amado querubín Raziel.
Amén.

 

Recurra a dos salmos protectores en 2009

Salmo 120
Este salmo favorece los viajes, los descubrimientos y los nuevos caminos. Protege contra asaltos y otras adversidades, racismo, apropiación indebida, plagio y falsas noticias. Ayuda a descubrir las conspiraciones y los desordenes en la vida política y social.

1. Levanto mis ojos hacia las
montañas y pregunto:
“¿De dónde vendrá el socorro?”
2. Mi socorro viene del Señor,
Creador del cielo y de la tierra.
3. Dios no dejará que mis pies
tropiecen, ni permitirá que los ángeles de la
guardia se duerman.
4. Dios nunca duerme, ni se
recoge a su lecho.
El Señor es el guardián de las naciones.
5. Su guardián es el Señor,
que está a su lado derecho para protegerlo.
6. El sol nunca herirá su cuerpo
y mucho menos la luz de la luna.
7. El Señor será su escudo protector de todos los males,
Durante todo el tiempo que usted viva.
8. El Señor protegerá su entrada y su
salida, su partida y su llegada.
Ahora y siempre.
Amén.

Salmo 17

El rey David entonó los versículos de este salmo profético en agradecimiento al Señor, cuando Él lo libró de sus enemigos. Este salmo favorece la victoria contra enemigos, fraudes y calumnias; relaciones afectivas, inspiración, creatividad, privación y humildad; la concienciación de que la fuerza de voluntad y la buena calidad de pensamientos son esenciales para alcanzar la felicidad.

1. Señor, Dios mío, mi fuerza, ¡cuánto lo amo!
2. Señor, mi fortaleza,
mi libertador,
mi escudo.
mi Dios,
poder de mi salvación.
3. ¡Yo venceré!
4. Al estar a un
paso de morir,
tuve miedo.
5. Me sentí encadenado por la sensación de la muerte.
6. Atribulado,
invoqué al Señor y
a Dios lancé mi clamor.
Desde su templo,
El Señor escuchó mi voz y
a Sus oídos llegaron
mis clamores.
7. La Tierra se abaló,
estremeció.
Las bases de la montaña
se agitaron.
¡Dios quiere justicia!
8. Salió mucho humo,
un fuego abrasador y
carbones ardientes.
9. El cielo se abrió y
bajó. Y bajo Sus pies
una nube oscura.
10. Un querubín volaba
y planeaba en las alas de los vientos.
11. El cielo oscuro mostró
que las nubes estaban cargadas.
12. ¡Dios quiere justicia!
¡Los carbones están inflamados por las
llamas!
13. Y de los cielos
tronó el Señor.
Todos oyeron
la voz del Altísimo.
14. Los rayos que el Señor lanzaba
se multiplicaban como flechas.
15. Quedó a muestra el fondo del océano. Los polos del universo, descubiertos.
Solamente con la voluntad de justicia del Señor,
todo sucedió tan rápido, como un soplo de viento.
16. De lo alto, el Señor extendió su mano,
Me agarró y me sacó de las aguas.
17. Me Libró,
como siempre hizo
todas las veces
que me sentí desprotegido.
18. Pasé por malos días,
pero el Señor
fue mi salvación.
19. Me salvó y me condujo
a un gran campo.
Solamente Dios quiere mi bien,
porque me ama.
20. El Señor me recompensó, según mi justicia.
Me retribuyó, según la
pureza de mis manos,
21. porque siempre guardé
sus mandamientos.
Nunca me alejé de la
verdad del Señor.
22. Todos Sus mandamientos
tuve ante mis ojos.
Nunca dejé de lado sus preceptos.
23. Los traté con integridad,
Y de toda maldad
me guardé.
24. El Señor me dio
una justa recompensa,
en vista de la pureza
de mis manos.
25. Oh piadoso,
con piedad, el Señor protege.
26. El sincero,
con sinceridad, el Señor protege.
27. Salva la nación humilde
y olvida los orgullosos.
28. Señor,
luz de mi lámpara,
alumbra, Dios mío,
mis caminos.
29. Por el Señor,
enfrento batallones armados.
Y, por mi Dios,
escalo todas las murallas.
30. Los caminos
de Dios son perfectos.
Pueden ser estrechos para algunos,
pero los que por ellos caminan
llegan al Señor,
escudo para quien lo busca.
31. Pues, ¿quién es tan
fuerte además del Señor?
Y ¿quién es tan firme
como un peñasco,
además del Señor?
32. Dios Me revistió de fuerza e
hizo perfectos
mis caminos.
33. Y a mis pies
les dio la agilidad
del venado.
Y, en un lugar alto y seguro,
yo alcanzo la paz.
34. Él me hizo capaz
de cambiar mi camino.
Mis manos y brazos
son fuertes para doblar
un arco de bronce.
35. El Señor me dio
el escudo que me protege y me engrandece
con su amor.
36. Ahora, mis pasos
son más firmes y mis pies no resbalan jamás.
37. Superé todos mis obstáculos
y no volví antes de vencerlos.
38. Dominé mis debilidades
y fui elevado.
Todos mis miedos
se acabaron.
39. El Señor me dio seguridad, y
todos los obstáculos
desaparecieron.
40. Los pensamientos malos y los envidiosos
Se fueron.
41. Clamaron…
Mi Señor
no quiso oír.
42. Y, como polvo
por los vientos
fueron llevados.
43. Los enemigos internos y externos
fueron vencidos, y
el Señor me hizo
jefe de las naciones.
Sin embargo, yo no conocía el pueblo.
44. Ante la primera señal,
los extranjeros
prestaron obediencia,
incluso contra su voluntad.
Coaccionados se declararon sujetos.
45. Todas las personas
salieron de sus casas.
46. ¡Viva el Señor!
¡Bendita sea mi fe!
¡Alabado sea Dios,
mi Salvador!
47. Dios,
que me permitió vencer,
dispuso los pueblos bajo
mi liderazgo.
48. El Señor me libró
de los malos y me enseñó cómo imponerme ante
mis adversarios.
Me alejó de las manos
de los hombres violentos.
49. Y, por todo eso,
Señor, celebraré con devoción
entre las naciones.
Y entonaré un himno a
Su Santo nombre.
50. El Señor, que dio todas
las victorias al rey, usó de misericordia con
Su ungido David y
Su descendencia,
eternamente,
por siglos y siglos.

 


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