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La infidelidad femenina esta de moda

Un tema polémico y que pocas admiten con sinceridad, aun cuando se ha vuelto una práctica muy común. A través de tres historias descubrimos distintas visiones sobre la infidelidad femenina y sus consecuencias.

La infidelidad femenina esta de moda
 
 

A diario, en los medios de comunicación, vemos cómo se destapan casos de infidelidad entre famosos, pero también, conocemos historias de amigas que se embarcan en relaciones extramaritales. Por ello surge el interrogante de que tan común son éstas infidelidades y las consecuencias que ellas traen. Si bien, no hay estadísticas al respecto, sí se pueden sacar ciertas conclusiones al saber que la mayoría de las rupturas matrimoniales se debe a que uno de los contrayentes fue infiel. 

Asimismo, al ver la realidad norteamericana se puede notar que las mujeres que cometen engaños, van en aumento. Cada vez hay más mujeres infieles. Una investigación realizada por la sexóloga estadounidense Susan Shapiro Barash demuestra que en Estados Unidos, son cada vez más las mujeres que mantienen relaciones extramaritales. El 90% de las infieles consultadas por la autora dijo, además, no sentir culpa alguna por sus relaciones sexuales con otros hombres. Por el contrario, la mayoría consideró que tenía el "derecho" de hacerlo. Shapiro Barash estima que más del 60% de las casadas tiene al menos una experiencia sexual fuera del matrimonio. 

  Por lo mismo, y contrario a lo que muchos imaginan, se puede afirmar que las mujeres frecuentemente son infieles y la tendencia va en aumento. Qué sienten, cómo lo viven y por qué lo hacen, queda retratado en parte de las siguientes tres historias. Por razones obvias, las entrevistadas pidieron que cambiáramos su nombre.

  'Abusé del amor incondicional'

'Fue el verano de 1999. Había vuelto con mi novio anterior hace dos meses y por esas cosas de la vida, en un viaje de trabajo, me encontré con un antiguo amor con el que había terminado hace seis meses', recuerda Soledad de 29 años. Al parecer la magia del encuentro resultó más fuerte que cualquier otro sentimiento. 'Fue caótico, porque ni siquiera pensé en culpas. La pasé muy bien ese fin de semana, pero obviamente tenía que regresar. Antes de partir le dije que era mejor que todo quedara ahí'.

  Evidentemente este encuentro repercutió en la actitud hacia su pareja estable. 'Cuando llegué a mi ciudad y me reencontré con mi novio todo era complejo, me sentía mal, pero decidí no contarle. El me repetía con insistencia que yo estaba extraña. Yo evitaba besarlo, e incluso, estar cerca de él', recuerda.

  'A los tres días recibí una llamada del otro, y me pidió que pensara las cosas, que si nos podíamos ver y no lo pensé dos veces. En complicidad con un amigo, dijimos que iríamos a hacer un trabajo en esa ciudad. Él se quedó acá y cuando regresé me dijo que mi novio había estado haciendo insistentes llamados a su casa para saber en qué lugar estábamos exactamente, porque yo tenía mi celular apagado. En uno de esos llamados la mamá de mi amigo le dijo que él (mi amigo) estaba en otro lugar. Por su puesto, mi novio se desesperó, llamó a mi casa para saber si sabían algo y cuando llegué me encaró. Con mi amigo insistimos en la mentira, aunque sé que él (mi novio) no la creyó'.

  Soledad explica que con el paso del tiempo y en reiteradas ocasiones su pareja estable le recordó el incidente y ella evadía el tema. 'Creo que nunca más volvió a confiar totalmente en mí. Hasta ahora no me arrepiento, pero creo que abusé del amor incondicional de mi novio. También pienso que no estaba realmente enamorada de él. En cambio del ex, con el que fui infiel, sí lo estuve', confiesa. Soledad revela que situaciones externas les impedían estar juntos.

Mi mamá fue infiel'

?Después de 30 años de matrimonio tradicional, clásico, en seis meses de desmoronó", recuerda Ximena de 25 años. 'Fue muy complicado, porque siempre había visto a mis papás bien', revela.

En ese entonces su padre tenía 47 años y su madre 52. Era una relación normal y acostumbraban a reunirse con una pareja de amigos. 'Ese otro matrimonio estaba constituido por el típico tío, que con su esposa eran los mejores amigos de mi papá. Este caballero siempre iba a nuestra casa. Era el tío que yo adoraba. Siempre le decía a mi mamá: ´Te ves linda, que eres amorosa, etcétera´, pero siempre hablaba delante de mi papá y nosotros lo veíamos como algo normal', señala.

'Con el tiempo, mi tío con mi mamá empezaron a estar juntos más de lo normal, sin que nos diéramos cuenta. Salían a escondidas, pero finalmente se supo de la relación por medio de la señora de él, que los descubrió. Fue en ese momento que mi mamá dijo: ´Tengo que contarlo, sino mi marido me mata´. Lo contó, pero nunca contó cien por ciento la verdad. Dijo que no habían pasado más allá de besos'.

Ante esta confesión el padre de Ximena pensó inmediatamente en arreglar el matrimonio. 'En un momento dado mi papá la perdonó, porque sólo habían sido besos. Se fueron de viaje, trataron de arreglar todo y un mes después supimos que mi mamá siguió viendo a su amante. Nos mintió nuevamente'.

Antes de que se supiera todo, la madre de Ximena tomó una drástica decisión: 'Se fueron. Mi mamá nos dejó una carta a cada uno. En seis meses no supimos nada de ella', reconoce.

La madre partió por miedo a la reacción de todos, cuando se supiera la verdad. El padre de Ximena vivió un período donde se escudó en el alcohol. 'Fue atroz ver a mi papá borracho todos los días', asegura.

A los seis meses volvió porque echaba de menos a sus hijas. Sin embargo, no encontró una buena reacción. Actualmente goza de una amistad con su ex marido, dejó a su amante y vive con su hija menor.

Al buscar las razones de este dramático cambio familiar, Ximena señala: 'Creo que fue porque mi papá fue siempre súper frío, muy cuadriculado. Y mi mamá es como todo sentimiento, pero ella estaba acostumbrada a que durante 30 años había sido así. Pero este otro personaje, que había sido amigo durante diez años, era todo lo contrario'. Sus padres están convencidos de que pasaran la vejez juntos, aunque a nivel familiar no está todo olvidado.

'Desperté en la pieza con él'

'Ocurrió durante las vacaciones de invierno del año 94', recuerda Angélica. Ella tenía 22 años y llevaba dos años y medio con novio estable. Tal como se habían dado las cosas, él ya estaba por titularse y ella acababa de cambiarse de carrera, el asunto se veía venir en serio. Para entonces, él tenía 26 años y estaba dentro de sus planes proyectar la relación, y más de alguna vez me había hablado de matrimonio muy en serio. Pero estábamos en posturas distintas. Yo recién comenzaba a salir con mis nuevas amigas', reconoce.

A fines de julio se inscribió en su primer viaje al extranjero sin sus padres. 'Partí rumbo a Machu Pichu (Perú) con dos compañeras de carrera y los dos hermanos de una de ella. Recorrimos los más lindos lugares –yo llamaba día por medio a mi novio–, hasta que llegamos al Valle del Colca. Dejamos nuestras cosas en una hostal y nos fuimos a unas exquisitas termales que quedaban al lado de las montañas'.

'Un lugar paradisíaco. De esta manera, y junto a varios lugareños, disfrutábamos del agua termal, hasta que llegó un trío de suecos. Lo que más recuerdo fue el momento en que uno de ellos me miró y sonrió'.

'Ulrich (el sueco) era rubio, ojos azules, tez clara, cuerpo bien formado y un poco más bajo que yo', recuerda. Y a pesar de que él sólo hablaba inglés, y que ella lo hablaba muy mal, se comunicaron a la perfección. 'Para sorpresa mía, los suecos alojaban en la misma hostal que mis amigas y yo, y nos volvimos a encontrar a la hora de la cena, cuando nos decidimos a bailar y luego partir a una fiesta típica en un pueblo cercano".

El estar entre extraños, los tragos y la comida seguramente la llevo a seguir los impulsos. 'Nos besamos apasionadamente, mientras a nuestro alrededor los peruanos bailaban extasiados al ritmo de tambores y gritos. Nos fuimos del lugar y llegamos al hostal. Al día siguiente desperté en la pieza de él, sin que nadie, absolutamente nadie, se diera cuenta'.

La pareja se despidió, pero antes se sacó algunas fotos. 'No nos volvimos a ver. Sólo sé de él por algunas cartas que recibo de su parte cada Navidad y Año Nuevo'.

Además de una gran aventura, debía asumir lo que vendría. 'Al regresar a mi ciudad, la culpa me pesó tanto que no me atrevía a mirar a mi novio. Pensaba que podría descubrir en mis ojos la traición. Así que luego de un par de días, me armé de valor, nos reunimos y le dije, a pesar mío, la verdad de lo ocurrido. Nuestra relación terminó para siempre', finaliza.

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