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Erótica culinaria: Atrévete a alimentar el deseo

El amor, la fecundidad y la energía primaveral son las tres condiciones que hacen de la griega Afrodita, una de las divinidades más ensalzadas. Afrodisíaca es aquella sustancia que estimula o potencia el apetito sexual.

Erótica culinaria: Atrévete a alimentar el deseo
AFP
 
 

Desde tiempos memorables existen incontables recetas acerca de productos ¿milagrosos¿ que han facilitado la tarea del sexo para convertirlo en placer. Alimentos que, por sus propiedades y efectos en el cuerpo humano, se comercializan con la premisa de abrir esa apetencia. Afrodita encarnaba el amor Como la Venus romana (o la prehistórica Venus de Willendorf), Afrodita era la divinidad que encarnaba el amor, los colores y energía de la primavera, y la fertilidad. De este modo, el mito que traspasó la lingüística logró que entendiéramos como afrodisíacos aquellos productos, alimentos o sustancias que estimulan nuestro apetito sexual.

Principalmente, las propiedades de éstos y sus efectos en el cuerpo humano han servido como un remedio psicológico sano en gastronomías más que como un desinhibidor o impulsor de la capacidad sexual.

No hay dote culinaria que logre lo que la naturaleza no consigue. Aunque sí que facilitan la tarea, los beneficios medicinales que poseen algunas de las sustancias denominadas ¿afrodisiacas¿.

La mitología culinaria es tan amplia como la astrología o el horóscopo. De esta manera, se pueden distinguir -por un lado- los alimentos que por su composición favorecen la tensión y el deseo previos al amor. Y por otro, aquellos que por su aparente exotismo sugieren propuestas creativas sobre la mesa.

Combinaciones divertidas que se asemejan sospechosamente con los elementos del deseo carnal.

Despertando el deseo

El ajo es uno de los alimentos más infravalorados en la gastronomía mundial aunque en las últimas dos décadas se ha prestado especial atención a sus cuantiosos beneficios sobre el cuerpo humano. En el caso que nos ocupa, en la Grecia y Roma clásicas se le atribuían poderosas cualidades vigorizantes y, por ende, sexuales.

Originario de Asia, el ajo posee cualidades como expectorante, antibiótico y antiséptico, además de revelarse como uno de los mejores amigos del corazón. Es uno de los afrodisíacos por excelencia porque su consumo provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y con ello, que la sangre fluya mejor. En la práctica sexual, la erección del pene y el clítoris dependen de la circulación sanguínea.

De similar modo, el apio es una de las hortalizas que más favorecen la labor del aparato circulatorio por lo que siempre se ha indicado como remedio en platos afrodisíacos. Si bien no se aconseja su consumo en exceso, sazonar ensaladas con su gusto y utilizarlo en sopas de verduras (apio, puerro, calabaza, papa) es lo más habitual.

Al estudio de las distintas verduras y plantas en función del deseo sexual se le denomina fitoterapia y contempla aquellas que, gracias a sus componentes,funcionan como estimulantes cardíacos o cerebrales. He aquí, pues, la raíz del apetito.

En algunos casos, se aboga por esas verduras que aumentan la producción de estrógenos (la hormona sexual femenina) para paliar los efectos de la menopausia y así obtener una mejor práctica sexual.

El perejil puede ser un potente aromático que contrarreste el mal aliento del ajo, un diurético para eliminar exceso de líquidos ¿que influya en enfermedades coronarias- y uno de los mejores condimentos para abrir boca y hacer una buena digestión.

Saborean con tus sentidos

Sin embargo, y más allá de la materia prima milenaria, existen una serie de productos y alimentos que por su imaginería y simbolismo se encuentran en los platos afrodisíacos más exquisitos.

Este es el caso de algunos mariscos como las ostras, almejas, mejillones y demás bivalvos que, por su parecido carnoso con los genitales femeninos, despiertan la imaginación del comensal. Algo así ocurría entre los chinos con respecto al aspecto sensual de los melocotones y sus jugos.

Del mismo modo, crustáceos del tipo del buey de mar, la centolla, el bogavante o la langosta no sólo se han asociado con el poderío económico sino que las actividades de morder, chupar y comerlos han tenido una amplia significación erótica llevada hasta el fetichismo en nuestra sociedad contemporánea. Aunque el afrodisíaco rey sigue siendo el caviar. Servir las huevas de esturión en hielo granizado y con mantequilla es manjar divino.

El chocolate, las fresas, la canela o las almendras tienen su propia iconografía en el ámbito del erotismo. Uno de los postres más románticos y celebrados es el de las fresas con crema chantilly. La mixtura de colores intensos conjuga la estética afrodisíaca aunque sean las fresas con chocolate las consideradas como estimulantes de primera clase.

El chocolate revitaliza el sistema nervioso central ya que contiene una sustancia denominada teobromina que actúa como estimulante (el chocolate negro contiene diez veces más que el chocolate de leche común) mejorando la respiración y mejorando la circulación sanguínea.

La canela tiene una larga tradición repostera como afrodisíaco que combina esta corteza desecada ¿en rama o polvo- con postres lácteos o pastelería.

En cuanto a las almendras, sus referencias en la literatura árabe clásica son numerosas pero más sorprendente es el uso de su aceite que, mezclado con la afrodisíaca jalea, era utilizado por Cleopatra en sus baños.

Con esta solución rejuvenecía su aspecto y conseguía cautivar a Julio César y posteriormente, a Marco Antonio. Un tipo de uso, de aplicación directa sobre la piel, muy distinto a los citados.

EFE





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