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  Una historia de lucha

Mujeres trabajadoras, una guerra con muchos frentes

Han pasado más de 90 años desde que se celebró por primera vez el día de la mujer trabajadora. Su origen es más difuso en la historia de lo que podría parecer a primera vista, pero es evidente que estuvo intrínsecamente ligado a la primera gran reivindicación femenina: el derecho al voto.

Una historia de lucha
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Hoy, como en el siglo pasado, la jornada del ocho de marzo representa para millones de féminas la continuación de una lucha por sus derechos, en una guerra que tiene muchos frentes abiertos.

En un momento en el que se clama por evitar los conflictos en todo el mundo existen muchas mujeres que dicen que la paz debe empezar en el hogar. La mayoría, además, desearían que no tuviera que existir un Día Internacional de la Mujer o de la Mujer Trabajadora, porque saben que la desaparición de dicha celebración significaría, con toda seguridad, que el llamado sexo débil ha conseguido la igualdad de hecho.

Supuestamente de Derecho ya la disfruta aunque, la mayor parte de las veces, no se trata más que de papel mojado.

Ellas anhelan que únicamente se celebre el Día del Trabajador, el primero de mayo, porque eso significará que, después de más de un siglo de lucha -tremendamente activa-, se habrá conseguido la ansiada igualdad y no será necesario un día especial para las féminas.

Dos historias sobre el origen
En el laberinto histórico que rodea a la celebración de esta jornada dos son las teorías que existen sobre los motivos que originaron que ellas se levantaran a reivindicar, en esta fecha, sus derechos.

La más famosa es el incendio de una fabrica textil neoyorquina que tuvo lugar, supuestamente, el 8 de marzo de 1908. Allí, un grupo de trabajadoras había ido a la huelga y se encerraron en el edificio donde trabajaban y el empresario decidió cerrar las puertas y prender el edificio. Casi 130 mujeres murieron abrasadas.

La otra teoría se asienta sobre una manifestación espontánea de trabajadoras en Nueva York, datada oficialmente en la misma fecha que el incendio, para quejarse por los salarios bajos y las jornadas laborales draconianas, que terminó dispersada por la policía de forma brutal con arrestos y muchas de ellas pisoteadas por la multitud.

Sin embargo, como señala la investigadora Ana Isabel Álvarez González en "Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la mujer, 1910-1945", ninguna de estas encaja realmente con el 8 de marzo, más bien han sido utilizadas, quizá, para quitarle el sesgo revolucionario que podría señalarse sobre esta destacada fecha.

Para empezar, el incendio de la fábrica no pudo ocurrir en esa fecha de 1908 porque era domingo -no laborable-. Por otro lado, la mencionada manifestación de la segunda teoría tuvo realmente lugar el 27 de septiembre de 1909.

Women's Day
La semilla de esta jornada tuvo su antecedente más próximo en el "Women´s Day" de las socialistas estadounidenses, que lo llevaban a cabo desde 1908, el último domingo de cada mes de febrero, para demandar el voto femenino, que es normalmente un punto de inflexión bastante importante a la hora de las reivindicaciones femeninas en el mundo.

Sin embargo, la propuesta en el ámbito internacional llegó de la mano de la líder socialista germana Clara Zetkin, quien durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, de agosto de 1910 en Copenhague (Dinamarca) , propuso instaurar la jornada, aún sin fecha.

Y a pesar de lo que pudiera parecer, en su primera convocatoria, que fue el 19 de marzo de 1911 y que se siguió también en Alemania, Austria y Suecia, más de un millón de mujeres participaron públicamente en ella.

En un principio, tenía lugar en distintas fechas en cada lugar, hasta que, en 1914, se estableció el día 8 de marzo como Día Mundial.

¿Por qué se elige esta fecha, si está claro que no tiene relación directa con los eventos señalados?.

Renée Côté apunta la carga revolucionaria de este mes en la historia contemporánea y, pese a que los argumentos pueden no parecer lo suficientemente sólidos, si que es cierto que en Rusia se celebraba ese día como tal. En su conmemoración de 1917, las rusas se amotinaron por la falta de alimentos y dieron inicio al proceso revolucionario que terminaría en octubre de ese mismo año.

Una explicación bastante plausible de la elección de esta fecha, pese a que Naciones Unidas relacione intrínsecamente la jornada con Zetkin y, en general, se dé por buena la quema de la fabrica neoyorquina.

Muchas preguntas todavía
Así pues, esta jornada nace con el espíritu de ahondar en los derechos más básicos, no ya de la mujer, sino del ser humano, ya que el derecho al voto, a alimentarse, a un trabajo en condiciones dignas, entre otras muchas, no son ajenas al sexo opuesto ni ahora ni cuando ellas se echaban a las calles.

Ha pasado prácticamente un siglo. Pero en la mente de muchas mujeres, cuando ven carteles de la jornada, sigue presente la idea de cómo ha evolucionado la situación para ellas, más allá de las estadísticas que suelen embellecer la coyuntura a ojos del común de los mortales. Sin mencionar el hecho de que la realidad de un país desarrollado, poco o nada tiene nada que ver con la de uno en vías de desarrollo, y no digamos con uno subdesarrollado.

Los números no consiguen quitar muchas preguntas de la cabeza de millones de féminas en todo el mundo en el campo o en la ciudad.

¿Por qué trabajo en casa y en la oficina y la responsabilidad familiar no es compartida?.

¿Tendré derecho alguna vez a cobrar un sueldo por trabajar para mi familia?.

¿Por qué ellos cobran más que nosotras haciendo el mismo trabajo?.

¿Por qué no hay mujeres directivas o son tan pocas?.

¿Por qué no hay políticas y el poder se reparte entre hombres?.

¿Me despedirán si tengo un hijo?.

¿Por qué él no puede coger el permiso de paternidad y yo seguir trabajando?.

¿Por qué muchos de ellos se consideran con derecho a acosarme o menospreciarme por mi condición sexual?.

¿Cuándo va a lograr la mujer trabajadora en casa, en la oficina o en el campo la igualdad?.

¿Cuándo va a dejar de haber un Día de la Mujer o Día de la Mujer trabajadora, porque no tenga ningún sentido?….

Preguntas aún sin una respuesta satisfactoria, pero que este día sirve para recordar y es un motivo para continuar en la lucha, como hicieron en el pasado millones de mujeres, para que no se celebre más o para que, si se continúa celebrando, sea como una jornada conmemorativa y no tristemente reivindicativa.

Terra/Por Alejandra Yáñez/Efe reportajes





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