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Símbolos navideños
El Pesebre

Tradiciones, mitos, distintas culturas, ceremonias paganas, sin lugar a dudas, grandes diferencias, pero con un denominador común, el llamado Nacimiento o Pesebre.

¿Qué se necesita para armar un pesebre?
Ya cercanas las fechas navideñas, no estaría de más ir recopilando todo aquello que se quiere incluir en el nacimiento. Tradicionalmente, éste se arma los primeros días de diciembre y se desmonta después de la fiesta de los Reyes Magos, aunque en algunos lugares como México, suele colocarse el 16 de diciembre y retirarse el día de la Candelaria (2 de febrero), eso sí, el Niño Jesús no aparece en su pesebre hasta el día 24, al igual que en Venezuela, y los Reyes, hasta el día 6 de enero. Tampoco es extraño encontrar pesebres en los que son representadas las escenas que en su día se sucedieron hasta el momento del nacimiento, por ejemplo, la búsqueda de la posada, la llegada al portal, la adoración de los Reyes Magos, de los pastores, etc.

Por supuesto, dependiendo del pesebre que se pretenda realizar, será necesario contar con más espacio o menos, y deberá estar ubicado en un sitio u otro, eso sí, que éste sea especial. No cabe duda de que sus tamaños pueden variar, al igual que sus formas y los materiales de los que están hechos (madera, cerámica, papel, porcelana o plata son algunos ejemplos), pero la gran diferencia aparece cuando pertenecen a casas particulares o son de exposición pública, ya sea en portales, calles, iglesias o escuelas (sin contar con los nacimientos vivientes, tradicionales y, sobre todo, muy divertidos de cara a los más pequeños). De una forma u otra, en la mayoría de las ocasiones se trata de verdaderas obras de arte.

A pesar de que las figuras imprescindibles en un pesebre son San José, la Virgen María y el Niño Jesús, se pueden incluir tantas como se quiera, aunque unas son más típicas que otras.

En primer lugar, y una vez elegido el lugar idóneo en el que éste va a ser ubicado, suele colocarse una cama de musgo sobre la que irán los distintos personajes del Nacimiento. Los protagonistas (San José, la Virgen María y el Niño Jesús), por supuesto, aparecen en un portal acompañados de un buey y una mula. De esta forma, a un lado se sitúan las escenas cotidianas, en el centro el portal y la Adoración, y al otro, la Anunciación a los pastores.

La mayoría de los pesebres intentan representar de forma realista, no sólo las diferentes personas, todas ellas vestidas de época, y los animales que aparecen, sino también el paisaje que les rodea. Así, es normal encontrar un ángel y una estrella de Belén situados sobre el portal; la Virgen María (sentada) y San José (de pie) contemplando a un Niño juguetón en el pesebre; mujeres con canastos, con cántaros de agua, alimentando animales o, simplemente, lavando ropa en el río (éste, normalmente se elabora con papel brillante); niños jugando o junto a sus familias; pastores durmiendo, con corderos sobre los hombros, adorando al niño, etc.; labradores arando su tierra; un herrero trabajando; un pescador junto al río; algunos animales como gallinas, cerdos u ovejas comiendo; árboles y montañas; tampoco hay que olvidar otros elementos como casas, un molino, una noria, ruinas, un puente, etc., y, cómo no, Melchor, Gaspar y Baltasar que llegan con sus presentes, junto a los tres pajes y sus camellos.

Ni que decir tiene que dependiendo de la parte del mundo donde se realice el pesebre dependerán algunas de las figuras que posea; así, en muchas zonas latinoamericanas habrá diferentes tipos de aves y ganado, indios pastores, etc.

Para darle un toque "frío" de invierno, se le puede rociar de harina, su aspecto se verá mucho más "navideño". Todo ello, acompañado de luces de colores y alegres villancicos termina por crear una magia que no se pierde a pesar de que pasen los años.

Propuestas para decorar el pesebre
El Pesebre básico Sin duda alguna es la propuesta ideal para aquellas personas que, o bien carecen de un espacio amplio donde ubicarlo, o bien no les gusta que su nacimiento ofrezca un aspecto excesivamente recargado y prefieren un estilo más minimalista. En este caso, las figuras que aparecen son San José, la Virgen María y el Niño Jesús, aunque también se podría añadir el buey y la mula. De cualquier modo, todos deben encontrarse dentro de un portal que a su vez permita vislumbrar a la perfección a cada uno de ellos. Como es lógico, su tamaño aumenta, resaltando y dando más importancia a la apariencia y las características propias de cada personaje. Sus colores deben ser cálidos, que denoten amor y paz (también podrían ser dorados) y, acompañándolo, hay una vela blanca con un lazo dorado en la parte inferior. A pesar de la importancia que el pesebre posee por sí mismo, no estaría de más que se colocara cercano al árbol de Navidad u a otra zona adornada de la casa, para que sus alegres coloridos contrasten con la belleza más serena del portal.

El Pesebre infantil
Los niños deben ser protagonistas y partícipes de la Navidad, y ¿qué mejor manera que comenzar a hacerlo montando el nacimiento? Se trata de un pesebre especial, pensado para ellos y adornado por ellos. Un Nacimiento en el que no falta el musgo, un portal realizado con madera y paja y las figuritas de barro de pequeño tamaño. Todo ello de un colorido especial, pero sobre todo, con personas de rostros distintos, amigables, alegres e infantiles; animales juguetones (un burrito de aspecto dulce); los Reyes sonrientes sobre sus camellos, y la naturaleza en pleno esplendor, mostrando un día de invierno soleado o una noche clara y estrellada. Sobre sus cabezas está situada la estrella de Belén, que puede ser realizada en papel dorado por ellos mismos. Adornando el conjunto hay luces intermitentes, y, a su alrededor, cintas de papel coloreadas, postales, lazos, frases navideñas recortadas de cartulinas, etc. El ambiente indicado para que la música de fondo sea un villancico.

El Pesebre clásico
Sin embargo, es el pesebre clásico y tradicional el más popular. A veces más grande, a veces más pequeño, pero siempre cargado de figuras realizando diferentes actividades sobre una gran capa de musgo y arena, todo para formar una verdadera ciudad de la época. Cuenta con el portal, un pajar en el que se encuentran San José, la Virgen María, el Niño Jesús, el buey y la mula, y sobre el cual se sitúa un ángel y la estrella de Belén; personajes de todo tipo, desde lavanderas y pastores, a los Magos de Oriente; animales; edificios; ríos y puentes; montañas, laderas y árboles, etc. Puesto que su objetivo es poseer el aspecto más real posible, tanto las actitudes y gestos de los personajes, como los colores del conjunto en general son totalmente naturales, esa también es la razón por la que su tamaño no es excesivamente pequeño. Unas luces parpadeantes a su alrededor le añaden dinamismo, y unos detalles navideños, sencillos y no muy llamativos, como pueden ser cintas (nunca puestas en el interior del pesebre) le dan un aspecto más festivo, aunque en el caso de estar ubicado cerca del árbol de Navidad, o la habitación tenga mucha decoración navideña, los detalles deben ser mínimos.

El Pesebre animado

Puede tratarse de una variante de cualquiera de los anteriores y el típicamente utilizado por los amantes de las figuritas navideñas. Es decir, es cosa de profesionales. A diferencia de los anteriores, y sin que sea importante el diseño de las figuritas, el pesebre animado da un paso más en el apartado de la construcción y la operatividad y apuesta por utilizar cascadas de agua, molinos, fuegos, luces en las casas e incluso cambios en la iluminación solar. Se trata de la opción más espectacular pero también la más costosa y complicada de llevar a cabo dado que requiere elementos mecánicos. Sus adeptos tratan cada milímetro del nacimiento como si se tratase de un auténtico mundo en miniatura y pueden llegar a gastar mucho dinero en su confección. Aquellos que se animan a realizar un pesebre de este tipo suelen trabajar en él durante todo el año para luego, en fechas navideñas, mostrarlo e incluso presentarlo a concursos especiales.

El Pesebre artístico
Tal vez sea el nacimiento más difícil de encontrar y por eso el de mayor mérito. Sus piezas y todos los componentes deben estar hechos a mano. Se puede utilizar barro o madera pero también materiales menos comunes como el papel, la cartulina, la lana o incluso el chocolate. Este pesebre no tiene unas reglas definidas, el creador genera el que más se adapta a sus gustos, ofreciendo incluso nuevos personajes, entre los que muy habitualmente suelen estar los miembros de su familia. Ni que decir tiene que se trata de la opción más creativa y más participativa. A veces los niños realizan sus propias creaciones en el colegio y contribuyen de esa forma a disfrutar de un nacimiento moldeado y pintado con sus propias manos.

 

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