La costumbre de adornar el árbol de Navidad con distintos elementos
cambia mucho de país en país. Según las fuentes centroeuropeas
esta tradición tiene su origen en la antigua creencia germana
de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas
estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol, lo que explica
la costumbre de poner a los árboles luces, bolas y campanillas.
Quienes afirman que Martín Lutero fue quien introdujo la costumbre
de adornar el árbol con manzanas, intentan recrear la imagen
de unos árboles helados, en invierno, reluciendo bajo la luz
de las estrellas, colgando pequeñas velas de sus ramas.
Algo parecido explica la tradición latina que asocia al Árbol
de Navidad con el árbol de la vida, que lucía en medio del Jardín
del Edén con fruta y las decoraciones nos recordarían esas gracias
y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso en completa
amistad con Dios.
Pero la realidad es que entre los festejos de Navidad ha ido
tomando cuerpo la costumbre de instalar en los hogares un pequeño
pino o abeto, que se adorna con infinidad de esferas de cristal
o plástico de brillantes colores y de diversas figurillas, así
como gran cantidad de luces que aumentan su esplendor, y hasta
en algunos casos, a todo el conjunto se le da un aspecto nevado
para simbolizar el invierno.
Esta costumbre parece provenir de los vikingos, quienes a finales
de año pedían a sus dioses que les favorecieran con aquello
que más deseaban, colgando al efecto de los nevados pinos escudos,
cascos, espadas, que al reflejar la luz, daban a los árboles
del bosque el luminoso aspecto que ahora imitan nuestros arbolitos
de Navidad.
Con el paso del tiempo y la implantación del cristianismo en
la vieja Europa, el Árbol de Navidad ha ido adquiriendo cada
vez más referentes bíblicos, sin olvidar los otros elementos
de tradiciones y culturas más antiguas.
Entre los objetos de referencia cristiana más característicos
encontramos los que se sitúan en la copa del árbol; una estrella
o bien un angelito. La estrella representa el astro que guió
a los Reyes Magos hacia el lugar donde había nacido el niño
Jesús y viene a ser el faro que debe indicar a sus majestades
el lugar donde deben dejar los regalos. El angelito posiblemente
posea varios significados. Por un lado representaría el tiempo
de paz que significa la festividad de la Navidad. Y al mismo
tiempo, puede representar el Arcángel que anunció a la Virgen
su estado de buena esperanza gracias al cual y desde hace unos
2000 años se pueden celebrar la Navidad.
Propuestas para decorar el árbol
Tres propuestas para decorar tu árbol esta navidad.
Clásico El árbol clásico de Navidad debe ser
un pino o abeto, si es posible de forma cónica, plantado en
una gran maceta con tierra fina. Una vez tengamos esto, no deben
faltar los detalles más tradicionales; la estrella coronando
el árbol y los regalos a sus pies. Las ramas deben estar repletas
de adornos de colores, pero para obtener un decorado clásico
se obtienen grandes resultados utilizando motivos dorados o
plateados. Si somos capaces de generar una misma escala cromática
con los adornos del árbol, habremos conseguido una decoración
sobria y muy clásica. Como ejemplo basta con utilizar bolas,
estrellas, regalitos y hasta algún que otro lazo, de color dorado.
Un bonito detalle son los paquetitos de regalos en miniatura,
imitando a los que de verdad se van a colocar debajo de él la
noche de los Reyes Magos, dan un detalle de clasicismo a cualquier
tipo de árbol. Algunas variantes del árbol clásico permiten
la inclusión de un buen conjunto de luces de colores que lo
rodeen y den a éste un aspecto espectacular en la oscuridad.
Pero no debemos abusar de los colores, de igual modo que nos
hemos decididos por dorados, platas o rojos en la decoración
de los adornos, del mismo modo debemos hacerlo con la iluminación.
Infantil La decoración de un Árbol de Navidad
infantil podemos plantearla bajo la necesidad de intentar que
los más pequeños de la casa lo decoren a su gusto. Lo ideal,
más entrañable e incluso lo más barato es provocar que los más
pequeños realicen los adornos con sus propias manos. Sirven
todo tipo de cosas, desde los dibujos del colegio, pasando por
sus propios muñecos (ositos de peluche y muñequitas de trapo)
e incluso llegando a pequeños adornos de plastilina o papel
aluminio. El papel aluminio permite crear de manera muy sencilla
estrellas o pequeños abetos que pueden colgarse de las ramas.
También la típica estrella de la copa puede ser realizada con
cualquier papel pegado a un cartón y coloreado en amarillo.
El mismo procedimiento se puede realizar para crear campanillas.
Para imitar esas tiras llenas de flecos que se suelen poner
por las ramas, se pueden realizar eslabones de papel como si
de una cadena se tratase y pintar cada eslabón de un color distinto.
Es un ejercicio que muchos niños realizan en colegios y guarderías.
Llamativo En esto de las tradiciones no hay
nada mejor que renovarse. Para todos aquellos cansados del típico
Árbol de Navidad verde, les aconsejamos que se compren uno sintético,
de esos plegables que no ocupan nada y pueden servir para años
sucesivos. De este tipo se pueden encontrar de varios colores,
recomendamos el gris o el oro, aunque también los hay de color
blanco que resultan muy espectaculares en su decoración. El
rojo, color muy navideño, ofrece muy buenos resultados para
realizar una decoración atractiva, pero sin que pequemos de
falta de sobriedad. Es muy sencillo encontrar adornos de este
color, y con su utilización conseguiremos un árbol muy luminoso
y llamativo incluso sin la necesidad de utilizar luces artificiales.
Pero si de verdad queremos llamar la atención podremos hacerlo
con grandes lazos atados a las ramas. Los lazos con motivos
navideños de cualquier color y cualquier tamaño resultan muy
espectaculares. Hay cintas para realizar lazos de todos los
tamaños de infinitos colores, motivos y materiales.
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