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Cómo seducir a tu pareja

 

La seducción, esa acción y efecto de engañar con arte y maña, representa el poder de trastocar el orden establecido. La esencia de su idea consiste en lograr que alguien desee aquello que no quiere, sin darse cuenta!. Su poder: la fascinación y el miedo que produce su tradicional vinculación al mal.

 

La seducción, un ejercicio de ingenio, un artificio intelectual consistente en modificar la apariencia de las cosas, fue la estrategia del diablo para la religión y por extensión para toda la cultural occidental. Integrada en nuestra imaginería como artimañas diabólicas, la seducción ha sido siempre la estrategia del enemigo y, además, pecado.

 

El fin de la seducción es hacer creer al otro que es el sujeto del deseo. La seducción también es el arte de cautivar, de atraer y ganar el ánimo, la atención y la voluntad ajena.

 

Todos hemos soñado con seducir y ser seducidos. Tras estos anhelos, el encanto seductor siempre es la atracción sexual.


La atracción sexual es natural, sin embargo la seducción no. La seducción es un ritual, necesita de la ceremonia, del cortejo, de la estrategia para realizar la conquista que, de otra forma, no se podría alcanzar. Incluso en el reino animal y en sociedades humanas primitivas las estrategias de seducción necesitan de un ritual.


Las estrategias de seducción requieren de este modo la participación de la conciencia, la inteligencia y la voluntad. Esta toma de conciencia produce un auténtico estado de deseo, capaz de poner en juego los signos y señales necesarios para captar la atención, capaz de percibir los señuelos del deseo ajeno hasta conseguir su cometido.


En la actualidad, inmersos como estamos en una sociedad científica, solidaria con la ley, la seducción y sus estrategias son grandes desconocidas. Recluida en la oscuridad del mito, la seducción forma parte del oscuro universo de la sexualidad y sus peligros.


Seducir consiste en jugar con la apariencia, con el misterio, en incitar para excitar la curiosidad del otro con nosotros, erotizando su deseo. Los bueno seductores, ellos y ellas, juegan con los señuelos del deseo ajeno, apareciendo como lo que el otro quiere ver, como aquello que atrae al otro.

 

La seducción requiere tiempo, y requiere espera. Quien seduce está al acecho y observa, conoce a su oponente. Poco a poco va mostrando los señuelos que cautivan al otro, cual ave de presa. En esto reside el encanto de la seducción, en la fascinación que produce el placer de erotizar al otro hasta quedar preso de su propio deseo.


Aquí te damos unos cuantos tips para seducir

1. Feminidad

Eres una chica y por lo tanto debes comportarte como tal. Está muy bien que te guste hablar de fútbol, y la ropa deportiva, pero si haces eso lo único que conseguirás es que sólo te vean como a una amiga. Si quieres conquistarlo muestra tu lado más femenino.


2. Vestuario
Sexy pero nunca demasiado atrevido porque lo asustar ías. Un escote adecuado, una falda con una abertura estratégicamente ubicada, pero nunca un vestido completamente transparente, porque si hay algo que les encanta a los hombres es imaginarse qué habrá debajo de esa ropa tan sugerente que llevas. Siempre es mejor insinuar que mostrar.

 

3. Sentido del Humor
Hazlo reír, el humor es un buen afrodisíaco. Ríete de ti misma.


4. Autoconfianza
Mantén un aire de seguridad y autosuficiencia, como si controlaras el mundo.


5. Hacer ofertas que no se puedan rechazar
Nunca le des la oportunidad de decir no (para que no se mal acostumbre), ve haciendo las propuestas poco a poco, de forma que no las pueda rechazar.


6. Suspenso
Muestra al principio algo de indiferencia, pero hazte notar (nadie ama lo que ignora).
Emplea cierto misterio (pero no te hagas la misteriosa). A todos nos atrae el misterio, es bueno emplearlo.


7. Romper el ritmo
Utiliza la técnica del estímulo intermitente: un día dale cuerda y toda la atención del mundo y al siguiente ninguna, así en forma alterna: atención-indiferencia. No lleves ritmo en nada de esto.

Nunca mantengas un comportamiento predecible y siempre amable, tienes que ser cambiante e impredecible.


8. Iniciativa
Cuando se te ocurra cualquier plan, por atrevido que sea, no dudes en proponérselo, no siempre tiene que ser él quien tome la iniciativa.

Si te gusta un chico y él no se decide, hazlo tú, con sutileza. Y si quieres seducirlo emplea el lenguaje corporal para expresarle lo que quieres. Si das con uno medianamente listo, enseguida lo entenderá e irá directamente por ti.


9. Buscar el punto débil
Toda persona tiene una debilidad, encuéntrala y explótala. 


10. Sorpresa

Ten detalles inesperados, pero no lo agobies con obsequios.