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HISTORIA
Los orígenes del Día de San Valentín

Bien sea llamado 'Día de San Valentín' o 'Día de los Enamorados', el 14 de febrero se ha convertido por tradición en la fecha en que el mundo entero manifiesta sus más intensos sentimientos, hacia su pareja o sus amistades más allegadas. Pero ¿conocemos realmente cómo nació esta tradición?

 
 
Los eruditos han encontrado varios hechos a los que se les atribuye el origen de este festejo, pero no existen pruebas que demuestren a ciencia exacta la veracidad de cada una de estas fuentes de celebración.

Algunos lo remontan a un antiguo festival Romano llamado Lupercalia. Otros expertos conectan el evento con algunos santos de la iglesia primitiva. Sin embargo, otros lo enlazan con una antigua creencia inglesa de que las aves escogen su pareja el 14 de Febrero.

El Día de San Valentín probablemente surgió de una combinación de las tres fuentes, además de la creencia de que la primavera es un tiempo para los enamorados, pues es la fecha en la que las aves comienzan a emparejarse.

Antes de 1582 se usaba un calendario diferente, y febrero 14 era lo que ahora es febrero 24. Geoffrey Chaucer, un poeta Inglés de los 1300, escribió una de sus obras, "Parlamento de las Aves":

"Por esto que fue enviado el día de San Valentín,
Cuando cada ave su pareja ha de elegir"


Shakespeare también mencionó esta creencia en su obra "Sueño de una Noche de Verano". Un personaje en el drama descubre a una pareja de amantes en el bosque y pregunta:

"San Valentín ya ha pasado,
¿Comienzan estos amantes a juntarse ahora?"


Los romanos

En febrero comenzaba oficialmente la primavera en Roma. El mes era además el último del año, por lo tanto se consideraba que era un período de purificación y abstinencia para comenzar bien el nuevo año. Las casas se limpiaban hasta el último rincón y se celebraba la fertilidad.

El 15 de febrero comenzaba Lupercalia, el festival de la fertilidad dedicado a Fauno, el dios romano de la agricultura y a los fundadores de Roma, Rómulo y Remo.

Miembros de Luperci, orden de sacerdotes romanos, sacrificaban a una cabra para la fertilidad, y a un perro para la purificación. El ritual se realizaba en la cueva donde se supone que vivieron Rómulo y Remo cuando fueron amamantados por una loba hembra.

De acuerdo con la leyenda, los niños salían del lugar con trozos de cuero de cabra bañados en sangre. Caminaban por las calles para golpear suavemente a las mujeres y las plantaciones con la piel de los animales. Las mujeres agradecían el contacto con ellas porque creían que las haría más fértiles para el año siguiente.

Avanzada la tarde, las mujeres ponían su nombre en una urna gigante. Posteriormente, cada soltero de la ciudad tomaría un nombre de esta urna para quedar emparejados por todo el año con la mujer escogida. Usualmente estos vínculos culminaban en matrimonio.

Los San Valentines de la Iglesia

En lo que a las creencias cristianas se refiere, existen tres historias que narran el origen de esta festividad.

Una de ellas cuenta que en el siglo tercero el emperador romano Claudio II, además de ordenar adorar a doce dioses, declaró que hacerse de la compañía de cristianos era un crimen castigado con la pena de muerte. Sin embargo, pese a estas amenazas, un humilde mártir cristiano llamado Valentino siguió dedicado únicamente a los ideales de Cristo.

Por ello, Valentino fue arrestado y enviado a prisión, donde su carcelero, al ver que era un hombre de letra, pidió permiso para traer a su hija Julia, ciega desde su nacimiento, para que recibiera lecciones con él. Le enseñó aritmética, historia romana, y le habló de Dios. A medida que veía el mundo a través de los ojos de Valentino, Julia confió en su sabiduría y encontró apoyo en su fortaleza.

Julia le preguntó un día a su mentor si era verdad que Dios escuchaba nuestras oraciones, y él le respondió que sí, que las escucha todas. Entonces ella le dijo:

-"¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. ¡Tengo deseos de ver todo lo que me has contado!"

Valentino le contestó:

-"Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en él." -"Oh, Valentino, yo sí creo en Dios", dijo Julia con mucha intensidad. "Yo creo." Mientras se arrodillaba y apretaba la mano de Valentino.

Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz intensa iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó:

-"Valentino, puedo ver, puedo ver!". -"Gloria a Dios!" exclamó Valentino.

Antes de morir, Valentino le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "De Tu Valentino". Fue ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada "Puerta de Valentino" para honrar su memoria.

El mártir fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Práxedes, en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. Por ello, actualmente el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos.

La otra historia data de la época de Cristo, pero es muy similar a la anterior. Cuenta que Valentín fue un obispo cristiano que defendió el matrimonio en un momento en el que el Emperador Claudio III lo prohibió para que sus hombres no estuviesen ligados emocionalmente a ninguna mujer. Valentino bendecía dichas uniones en secreto, hasta que fue descubierto y encarcelado.

Esta historia también cuenta sobre Julia, la hija ciega del carcelero que gracias a un milagro recuperó la vista, pero pone mayor énfasis en el gran amor que llegó a surgir en Valentino, por todo el tiempo que compartió con la joven. Narra que Valentín continuaba encarcelado y fue ejecutado el 14 de Febrero por órdenes del Emperador Claudio II. El día de su ejecución Valentín sólo alcanzó a enviarle una nota a su amada, y de allí hasta el día de hoy se acostumbra enviar una tarjeta como símbolo de amor a la persona que se quiere en esta fecha.

La tercera historia cuenta que Valentín fue un sacerdote que nació en Roma a mediados del siglo III y que gozó de un gran prestigio en aquella ciudad hasta el punto que el emperador Claudio II lo invitó a su palacio para mantener una conversación y conocer de esta manera el por qué de su fama. Según la tradición, Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer "propaganda" de la religión cristiana y convencer al emperador para que siguiera los pasos de Jesús.

Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma, Calpurnio, le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de nuestro santo. Claudio no tuvo más remedio que hacer marcha atrás y mandó a Calpurnio que lo procesara. Pero aquella misión la llevaría a cabo el lugarteniente del gobernador, Asterius.

Cuando fue llevado ante él, éste se mofó de la religión cristiana y puso a prueba a Valentín. Bajo un tono de burla, le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una hija suya que era ciega de nacimiento. Valentín aceptó y en nombre del Señor obró el prodigio. Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo, pero Valentín no se salvó del martirio, ya que temiendo una rebelión del ejército romano y de los paganos, el emperador lo mandó ejecutar. Era el año 270.

Los restos mortales de San Valentín, de acuerdo a lo que narra esta historia, se conservan actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en dicho templo, una acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.