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Regreso a clases sin estrés

Se acabaron las clases, llegan las vacaciones y no quieres ni pensar en el momento que tu hijo retorne a las aulas para asumir sus responsabilidades escolares. Tu papel de mamá ahora se resume a buscar alternativas para divertirse y no el “asumir” las tediosas labores escolares de tu hijo. ¿Porqué piensas de esa manera?

 
 

Tengo 31 años cumplidos, aún no tengo hijos y jamás pensé que algún día escribiría un articulo sobre este tema y con este título. ¿La razón? Cuando yo estaba e edad escolar, mi mamá decía exactamente lo contrario: Regreso a clases, ¡Fin del estrés!.

Mi hermana mayor tiene 34 años, es abogada, ama de casa y tiene tres hijos, de los cuales dos están en edad escolar . El caso es que en diversas ocasiones he compartido con ella y las mamás de los amiguitos de mis sobrinos, en actividades recreativas y escolares, y he observado la estrecha relación que dichas mamás tienen con la vida escolar de sus hijos.

Esta relación, es inicialmente cautivadora. La dedicación que le brindan a los niños en la atención de las tareas escolares conmueve, pero sólo hasta cierto punto. Y es que en verdad yo no recuerdo que mi mamá, (quien de profesión es educadora) me haya realizado tarea alguna, ni siquiera pidiéndole que me dibujara el mapamundi que tantas veces repetí en la lámina de papel bond para una exposición final y que tan “choreto” terminó quedándome. Aunque mi adorada maestra me colocara veinte puntos!.

¿Porque han cambiado las cosas? ¿Qué pasa ahora con las mamás, los hijos y los maestros que antes no sucedía? ¿Por qué las mamás de hoy ansían las vacaciones junto con sus hijos y las de antes rogaban el pronto regreso de los niños al colegio?

Ante mi inquietud, he conversado sobre el tema con diversos especialistas y sólo he encontrado una respuesta: Las mamás de hoy se involucran tanto en la vida escolar de sus hijos que prácticamente cursan el maternal, preparatoria, la primaria y hasta el bachillerato con ellos, sufren sus exámenes y hasta le pasan en limpio los apuntes.

Llegan a creer que el niño solo “no puede” estudiar sólo, y le preparan cuestionarios que sólo abarquen los puntos más importantes de los temas a estudiar. Todo es válido con tal y el niño sobresalga o por lo menos “pase” los exámenes.

Hoy día es común ver la escena de una madre que regresa agotada del trabajo y tiene que continuar ocupada en el hogar, pero ahora es realizando las asignaciones escolares de sus hijos para el día siguiente. Muchas veces, esas tediosas pero necesarias tareas escolares terminan siendo asumidas por los padres, mientras el niño merienda o ve la televisión.

En resumidas cuentas, las mamás de hoy se han convertido en secretarías para sus amados hijos. Pero, benefician así la formación académica de sus hijos?.

Si un niño presenta trabajos “intachables” y sobrepasa las expectativas de su maestro en las asignaciones que le ha puesto, sólo logra que el nivel de exigencia para el aumente, y sus afanados y colaboradores padres, tengan mayores “responsabilidades escolares” que resolver.

Pero el asunto no queda allí. Este fenómeno (por llamarlo de alguna manera) ha hecho que muchas madres se sientan evaluadas por el desempeño escolar de sus hijos, y en vez de ver a los educadores como sus aliados para la formación de los niños, los consideren como unos severos jueces que con sus ponderaciones pueden afectar la autoestima de sus pequeños, ¿o la de ellos mismos?.

Si te sientes identificada con alguna de las situaciones descritas, sólo piensa que ha llegado el momento de poner todo en orden para evitar que el regreso de tu hijos al colegio signifique una carga para ti. Considera que el debe asumir las responsabilidades que le competen.

Para lograrlo, Terra te propone que analices los cinco aspectos que describimos a continuación, no sin antes garantizarte que consultamos a especialistas en la materia antes de establecerlos:

1.- Recuerda que el alumno es tu hijo, y no Tú. Si lo ayudas en exceso le estas diciendo que no es capaz. Los errores forman parte del aprendizaje: Déjalo sólo.

Esta es la única manera de conocer sus capacidades y limitaciones. No te justifiques alegando que “sino lo ayudas no aprobará el grado”. Si sólo no puede con las exigencias del grado que cursa, es mejor que se ubique en el nivel que le corresponde, pues tarde o temprano sus limitaciones se presentarán en el aula a través de una evaluación imprevista y allí no estará mamá para garantizarle una “buena nota”.

2.- Establece un horario. Aclárale a tu hijo a que hora y por cuanto tiempo puedes dedicarte al chequeo de sus labores escolares. Instrúyelo para que en ese momento te haga los pedidos de materiales, resuelva sus dudas y realices con él las investigaciones en Internet.

Respeta el horario acordado y enséñale a administrar su tiempo, si al finalizar la hora aún no ha terminado sus tareas, recógele sus cuadernos y que los presente así al día siguiente. ¿Te preocupa que la maestra piense que no atiendes debidamente a tu hijo?

Lo que debe preocuparte es la formación de tu hijo. Si te preocupan que pienses sus maestros, aclararles deliberadamente de manera personal o a través de una nota, que no ayudas a tu hijo más de la cuenta, para que se haga responsable.

Eso te ayudará a estar tranquila y establecer una alianza con su maestra, quienes valorarán el esfuerzo de tu hijo según su propio mérito. Deja la culpa de madre y permítele a tu hijo crecer como persona, aunque sufra un poquito por ello.

3.- Ten a mano material adicional para trabajar. Los pretextos de falta de material son comunes a la hora de realizar las labores y por lo general terminan en pleitos. Ahorra tiempo y te a mano tijeras, gomas de pegar, creyones, diversos tipos de cartulinas de colores y cualquier tipo de material que pudiese necesitar de manera improvisada.

Eso sí, úsalos sólo en casa al momento de las tareas, no permitas que tengan el mismo destino incierto de sus lápices perdidos. Es preferible que realicen las labores después del baño y la merienda, así cuando el niño se siente a trabajar contigo no tendrá pretextos para levantarse o distraerse.

4.- Limítate a revisar sus tareas. No te desgastes chequeándole la tarea paso a paso. Espera sus resultados.

Finalmente, Recuerda que la disciplina es el mejor hábito para tu hijo.

Terra / Rosa Ana Soto





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