|
Síguenos por Facebook
Síguenos por Twitter
Una situación violenta y confusa se vivió el último lunes en las instalaciones del Club Almirante Brown, cuando uno de sus jugadores y referentes del plantel, Román Díaz, discutió con barrabravas de la institución y en medio de la pelea, sacó una pistola.
De no mediar la intervención del DT, el ex Boca Blas Giunta, la discusión entre el futbolista y siete hinchas del equipo aurinegro hubiera terminado en tragedia, aseguran testigos del hecho.
Según publica este miércoles el diario deportivo Olé, la historia nació el sábado, tras el empate en Núñez entre Almirante y Defensores de Belgrano. A pesar de la prohibición de asistencia del público visitante, los barras siempre van camuflados como dirigentes o familiares.
Al finalizar el partido, en donde La Fragata desperdició una chance de acercarse al líder Sarmiento, un grupo de la barra de Almirante esperaba en un auto la salida del plantel. Cuando los jugadores se subían al micro, un barra llamado José Luis le gritó al volante: "Vos, Díaz, dejá la joda y poné más huevos si no querés pasarla mal". El futbolista respondió fiel a su apodo: lo encaró y sin decir agua va le tiró una piña.
Sus compañeros lo sacaron de ahí y lo subieron al micro que arrancó presuroso ante la posibilidad de una guerra de proporciones.
Estaba claro que la historia no quedaría ahí. Y conociendo los códigos de los dueños de la popular, Román fue preparado a la primera práctica de la semana. Sabía a qué se enfrentaba. Unos ocho barras quisieron ingresar al entrenamiento pero Giunta no los dejó.
Entonces esperaron. Y cuando los jugadores se iban en sus autos, encararon al volante. Según los testigos, apenas previó lo que podía pasar, Díaz gritó: "A mí no me van a patotear", y sacó el arma. Algunas versiones indican que hasta habría hecho un disparo al piso como advertencia, aunque las fuentes consultadas por Olé lo desmintieron y sólo afirmaron que "agitó el arma haciéndose el pistolero y Giunta y otro jugador se interpusieron, lo subieron al auto y se fue".
También los barras dejaron el predio pero prometieron volver. Por eso ayer el plantel se entrenó bajo custodia policial. Aunque un violento se les coló: fue el mismo José Luis, el que lo había apretado el sábado. Según los testigos, hablaron 15 minutos a solas en el vestuario y habrían aclarado la situación.
De hecho, en el club se cuenta que hasta el episodio del fin de semana las relaciones jugador--barra eran cordiales, a punto tal que no hace tanto se los veía juntos en un boliche de Ramos Mejía.
El veterano volante jugó en Chacarita, San Lorenzo, Lanús, Rosario Central, Huracán, Almagro e Instituto y también pasó por México y Ecuador. Ahora milita en el club de Isidro Casanova, que pelea en los puestos vanguardia de la Primera B Metropolitana.
Terra
|