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Al también venezolano Eduardo Valenzuela le tocó el peor lote y le devolvieron su primer toro a los corrales; desistió de matarlo al escuchar el segundo aviso, aunque su compromiso era intentar acabarlo hasta que sonara el tercero.
Con menos de media entrada se celebró esta corrida nocturna que terminó cuando toda la ciudad celebraba el "amanecer gaitero" en honor de su patrona la Virgen de la Chiquinquirá "La Chinita".
Se jugaron seis toros de la divisa nacional "Bellavista" diferentes de tipos, pelos y comportamiento; bien presentados, astifinos e inmaculados; se dejaron torear primero, tercero, cuarto, quinto y sexto; el segundo de nombre "Zafarrancho". Basto, manso, alto de agujas, veleto y en puntas, creo pánico en el ruedo, aunque no se comía a nadie, y se fue vivo a los corrales.
Rivera, pitos y oreja.
Valenzuela, bronca tras tres avisos y silencio.
Guillén, oreja y palmas.
Abrió plaza el toro "Bellavista" que "romaneó" en dos puyazos que le propinó "Maraco"; embistió largo con la cara arriba a la muleta de Rivera, que no asentó las zapatillas en la arena y la media tonelada del cornúpeta lo asfixió; pinchazo que echó al toro y el puntillero por delante lo tronó al primer golpe.
En su segundo estuvo voluntarioso, en faena "musicalizada" rematada con estocada; oreja.
Guillén recibió a su primero en el tercio de toriles, de espaldas con jaleadas "tafalleras"; pasó a la muleta con dos puyazos, y de hinojos realizó enjundioso trasteo con largas tandas de muletazos por los dos pitones en el centro de la arena al compás de la música; remató con pinchazo y estocada; oreja.
Con el segundo estuvo valiente y entregado fallando con la toledana.
Valenzuela lo intentó con su primero, que se paró y no se dejó matar y se fue vivo al corral.
Al quinto lo saludó de rodillas con larga cambiada, "el pase del perdón", y le instrumentó un manojo de verónicas aplaudidas; buen puyazo de Fermín Pastor; Eduardo clavó dos pares y medio arriba siendo volteado en el tercero y al caer de cabeza hizo pensar lo peor; valiente faena de muleta que reivindicó su entrega; falló con los aceros y puso fin a una noche para olvidar.
EFE
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