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La revisión llegó exactamente un mes más tarde de la decisión original, que había causado la reacción de los países andinos con estadios por encima de ese límite.
Especialmente de Bolivia, cuyo presidente, Evo Morales, se puso al frente de una campaña para que se revocara la prohibición.
Blatter puso sobre el tapete la existencia de motivaciones médicas detrás de la decisión original y de razones éticas en torno a su nuevo tratamiento.
"Esta se convirtió en una gran discusión política, sobre una decisión que se tomó exclusivamente para proteger a los jugadores".
"El aspecto médico es muy importante a la hora de tener en cuenta el límite de 2.500. Pero con un margen de tolerancia, ese límite podría ir hasta debajo de 3.000 metros", dijo.
Y volvió a explicar sobre qué elemento se basa la decisión: "La mayoría de los jugadores están en Europa y no tendrán tiempo material de adaptarse".
Quito salvada
Blatter también aclaró que la prohibición no afecta a los campeonatos nacionales o continentales de clubes o de países, como la Copa Libertadores o la Copa América.
"No queremos evitar que se juegue fútbol en altura. Y en las competencias nacionales y de clubes y cualquier partido no vinculado con eliminatorias de mundiales o cuando haya tiempo de aclimatarse, no intervendremos".
El cambio en el límite deja afuera de la prohibición a la ciudad ecuatoriana de Quito, elevada 2.800 metros sobre el nivel del mar y a la capital colombiana, Bogotá, a 2.640 metros.
Pero la decisión sí afecta a los estadios de La Paz (3.650 metros sobre el nivel del mar), en Bolivia y Cuzco (3.400 metros), en Perú, donde no podrían -entonces- disputarse encuentros clasificatorios para la próxima Copa del Mundo.
Blatter respondió: "Hay otros estadios para jugar en Bolivia".
Aunque dejó abierta la puerta a un nueva revisión, al anunciar que a fines de octubre la FIFA llevará a cabo una reunión especialmente dedicada a la práctica del fútbol en condiciones extremas, incluyendo la altura. 
BBC Mundo
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