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Sin embargo, la primera víctima mortal atribuida a ETA es la niña de veintidós meses Begoña Urroz, al explotar una bomba en la consigna de una estación de ferrocarriles de San Sebastián (norte) el 27 de junio de 1960, aunque la organización terrorista nunca se ha responsabilizado de su fallecimiento.
La última víctima mortal fue un policía francés, durante un tiroteo con tres presuntos miembros de ETA que intentaban robar en un concesionario de coches en Dammarie-lès-Lys, cerca de París, el 16 de marzo de 2010.
El colectivo más castigado por el terrorismo de ETA, según el Ministerio del Interior, es el de las Fuerzas Armadas y Cuerpos policiales, con 486 asesinados, a los que se suman 343 civiles.
Terra/EFE
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