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En un escenario habitualmente reservado para las comparecencias del presidente estadounidense y otros jefes de Estado y de Gobierno, y donde Israel y Jordania firmaron un acuerdo de paz, Gibbs justificó su decisión por el espectacular día primaveral, de temperaturas más propias de principio de verano.
"Pensé que ha sido un invierno muy largo y entonces, ¿por qué no salir fuera y divertirnos un poco por una vez?", declaró el portavoz, que prometió que la "excursión" no se convertirá en algo habitual.
Pero quizás en señal de respeto a la historia acumulada en la Rosaleda, Gibbs optó por acceder, no a través de la balconada del Ala Oeste, como es costumbre entre los presidentes, sino atravesando unos arbustos.
La rueda de prensa tuvo un cierto aire de patio de recreo en horario escolar, y aunque el funcionario de la Casa Blanca se vio sometido a las preguntas habituales sobre la reforma sanitaria o el enfriamiento de las relaciones con Israel, se permitió algunas bromas sobre el ambiente más relajado.
En alusión a las gafas de sol y el aire distendido de un periodista de una cadena de televisión, bromeó que "ha sacado las gafas y la Coca-Cola". E imitando el tono de un camarero, pidió: "Una margarita para el señor Garrett, por favor. Marchando, una margarita".
El portavoz aludió él mismo al aire de recreo escolar del evento para "dar las gracias a la clase por haber salido afuera" para la rueda de prensa.
Mientras Gibbs hablaba, detrás de él, por las ventanas de las oficinas del Ala Oeste, muchos funcionarios se asomaban para ver el insólito espectáculo.
"Estoy disfrutando del sol", declaró el portavoz, cuya rueda de prensa en esta ocasión duró una hora, un poco más de lo habitual cuando sus sesiones de preguntas y respuestas tienen lugar en la minúscula sala de prensa de la Casa Blanca.
Uno de sus secretos, afirmó, fue haberse puesto tres capas de protector solar. Pese a ello, sostuvo: "Con mi color de piel -muy blanquecino- probablemente tenga un moreno dorado para cuando acabemos".
El portavoz ya había adelantado la posibilidad de trasladar la rueda de prensa al aire libre.
"Creo que, a medida que el tiempo mejore, podremos querer mudarnos, como en la escuela, deberíamos sacar la clase afuera", indicó entonces.
Si el experimento le pareció exitoso, aún no lo ha dicho. Por el momento, para mañana viernes ha anunciado que no habrá rueda de prensa, ni dentro ni fuera. EFE
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