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Las obras de un estacionamiento que se construye en la zona sacaron a flote una cápsula de 1834 con objetos y documentos de la época.
Ahora, la ciudad prepara una cápsula del presente para enterrarla en el mismo lugar en la que podía encontrarse un euro, un mapa del metro, la Constitución, fotos de los reyes y de los príncipes, una guía de turismo y un reproductor Mp3 con piezas dedicadas a El Quijote.
Durante todo el mes los madrileños votarán una lista de objetos en la página de internet de la Comunidad de Madrid.
"Una auténtica sorpresa"
La cápsula se depositará bajo la estatua de Cervantes donde accidentalmente un grupo de arqueólogos descubrió hace un par de meses un cofre de plomo blindado por dos siglos.
"Todas las obras están obligadas a un control arqueológico pero nunca nos imaginábamos encontrar algo así. Fue una auténtica sorpresa", explica a BBC Mundo, José Luis Martínez Almeida, director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.
"Encontramos una caja pensada para durar, de plomo, protegida con láminas de cristal para evitar que entraran las humedades, rociada con un tóxico muy fuerte que evitó que las bacterias dañaran el papel", dijo Martínez
Al abrir el cofre encontraron otra sorpresa: la documentación, envuelta en efluvios tóxicos, se veía en buen estado. Dos ejemplares de El Quijote, láminas con la imagen de la reina Isabel II, monedas, documentos, discursos y una primitiva guía para "forasteros".
"Una especie de Lonely Planet de la época. Tiene un listado de quién es quién en la ciudad", comenta Martínez y luego subraya que lo interesante de la cápsula es que tenía un mensaje político.
Los expertos esperaron varias semanas para que el tóxico, ya diluido, les dejara hojear el pasado.
Campo minado
Se ha querido formar una cápsula a imagen y semejanza de la encontrada pero con elementos actuales (...) Pero tenemos un dilema ¿utilizamos papel o formato digital?
De momento las piezas de la cápsula del pasado descansan en el Museo Arqueológico Regional a la espera de una exposición en la Puerta del Sol, centro de Madrid.
"Es un tesoro porque no sabíamos de su existencia. Teníamos detectadas otras dos cápsulas de la misma época debajo de la Plaza de Isabel II y del Congreso pero ésta ha sido un hallazgo", comenta el experto.
Aún no se sabe a quién se le ocurrió la idea de la cápsula de 1834 pero sí a quien le tocó cubrir los gastos: Manuel Fernández Varela, comisario general de la Cruzada, la institución heredera de la Santa Inquisición.
"Era el inquisidor mayor del reino. No sabemos por qué pero se le obligó a pagar la cápsula y la estatua de Cervantes", agrega Martínez a BBC Mundo.
Ahora se ha vuelto una tradición. Madrid es un campo minado de cápsulas del tiempo. Debajo de cada edificio público o autopista relevante se suele enterrar una urna con objetos y periódicos del día de la inauguración. BBCMundo
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