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Desde mediados de febrero los cielos de la capital venezolana se mantienen cubiertos gran parte del día por una densa bruma blanquecina, que inclusive llevó al presidente Hugo Chávez a suspender el domingo un vuelo en helicóptero al interior del país.
La capa que cubre la capital responde al fenómeno meteorológico conocido como calima, que implica la existencia de partículas muy pequeñas de polvo o arena en suspensión en la atmósfera.
Un estudio elaborado por el Ministerio del Ambiente y el Instituto de Tecnología Venezolana para el Petróleo (Intevep) determinó que "la calima hasta ahora no ha generado condiciones desfavorables en la calidad del aire de la ciudad, y no representa ningún riesgo para la salud de los caraqueños", informó la estatal Radio Nacional de Venezuela (RNV) en su página de internet.
El análisis de los investigadores estatales determinó que la bruma es producto de una alta incidencia de incendios forestales, la escasez de precipitaciones y la persistencia de vientos relativamente débiles, que se han generado como consecuencia de la fuerte sequía que padece el país, agregó la radio.
Registros del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología indicaron que el debilitamiento de los vientos alisios ha limitado el movimiento del aire, y ha favorecido el incremento de la concentración de partículas producidas por los incendios forestales en la capa baja de la atmósfera.
Chávez se quejó el lunes del fenómeno meteorológico, y dijo, durante un acto oficial que debido a la calima no pudo viajar en helicóptero al interior del país, por lo que debió suspender su habitual programa dominical "Aló Presidente".
Según el gobierno, el fenómeno climático de El Niño ha originado la sequía de numerosas represas, lo que obligó a las autoridades a activar en enero un plan de racionamiento de electricidad y agua para hacer frente la crisis.
Chávez decretó en febrero un estado de emergencia eléctrica para agilizar las adquisiciones de nuevos equipos, y acordó un plan de ahorro para obligar a los comercios e industrias a reducir el consumo en 20% al mes ya que de lo contrario sufrirán una suspensión del servicio.
Asimismo, estableció un plan de ahorro para las zonas residenciales de la región capital para obligar a bajar el consumo en un mínimo de 10% al mes ya que de lo contrario tendrán recargos en la factura mensual.
Ante esas nuevas regulaciones numerosas oficinas y comercios de la capital comenzaron a operar el mes pasado a media luz, y algunos centros comerciales apagaron los aires acondicionados, las escaleras mecánicas y ascensores para cumplir la meta de 20% de corte del consumo eléctrico.
AP
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