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Fuentes de la acusación aseguraron que Guzmán deberá comparecer en un tribunal federal en Manhattan el próximo día 8 ante el juez William H. Pauley, acusado de haber propiciado a través del grupo DMG el lavado de millones de dólares obtenidos del narcotráfico.
El avión que llevaba a este hombre de 29 años desde Colombia a EE.UU. aterrizó el martes en Miami y a primera hora de este miércoles fue trasladado a Nueva York, según confirmó el abogado de Murcia, Robert E. Abreu.
"David Murcia Guzmán está acusado de usar su compañía homónima como tapadera para el blanqueo de fondos obtenidos a través de las drogas", explicó el fiscal federal Preet Bharara en un comunicado, en el que detalla que el colombiano "presuntamente jugó al trile con dinero sucio, enmascarando millones (de dólares) de los narcotraficantes como de transferencias legítimas".
Esta extradición "demuestra que no vamos a tolerar que se abuse del sistema bancario de Estados Unidos para estimular la economía del mercado negro", añadió Bharara, quien se comprometió a perseverar en la persecución de "los blanqueadores internacionales de capitales, que ofrecen un salvavidas al narcotráfico mundial".
Según el escrito de acusación registrado en el tribunal neoyorquino, David Eduardo Helmut Murcia Guzmán creó DMG (las siglas de su nombre) en 2003 para montar una estructura piramidal de comercialización y llegó a tener 400.000 clientes en 2008.
A través de esa estructura, DMG vendía tarjetas prepagadas de débito a clientes en América Latina, que podían utilizarlas para la compra de productos electrónicos y otros artículos en las tiendas operadas por esa compañía.
Según el escrito de la acusación, esa tarea se realizaba mediante el mercado negro del peso en Colombia, "un sistema informal de transferencia de valores comúnmente utilizada para el lavado de dólares obtenidos ilícitamente en Estados Unidos".
Para el máximo responsable de la Policía de Nueva York, Raymond Kelly, la extradición de Murcia Guzmán es una muestra del "constante compromiso de Colombia con Estados Unidos en el combate de los traficantes de drogas".
Kelly añadió en un comunicado que la llegada de Murcia a territorio estadounidense para ser juzgado es "un paso importante para luchar contra el lavado de dinero que acompaña al tráfico de drogas" y supone "una victoria prometedora en una lucha continua".
"El mercado negro de cambio de pesos (colombianos) es sólo uno de los muchos métodos de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico y de corromper un negocio legítimo", defendió.
El agente especial del departamento Estadounidense Antidrogas (DEA) John Gilbride apuntó también en un comunicado que "esconderse detrás del nombre de una compañía no hace este negocio legítimo".
Añadió que "esta extradición revela los esfuerzos internacionales acometidos para hacer cumplir la ley e identificar y arrestar a aquellos que se benefician de la venta de narcóticos ilegales".
Junto a Murcia, la Fiscalía de Nueva York acusa también a otras seis personas de blanqueo de los ingresos obtenidos con el tráfico de estupefacientes a través de DMG y empresas afiliadas, entre ellas Margarita Pabón Castro, asesora legal de la empresa y miembro de consejos de administración de diversas firmas afiliadas.
También ha presentado cargos contra William Suárez, responsable de las operaciones de DMG en Colombia; Daniel Ángel Rueda, director del departamento de Relaciones Públicas; Luis Fernando Cediel Rozo, esposo de Pabón y que trabajaba en México para ese grupo; Santiago Baranchuk Rueda, quien operaba para DMG en México, y Germán Enrique Serrano Reyes.
Las autoridades también acusan a Murcia, Baranchuck, Rueda y Cediel, entre otros, de coordinar la recogida y el transporte de millones de dólares procedentes del narcotráfico en México y de ocultar esos fondos con inversiones en propiedades inmobiliarias y en compañías en Estados Unidos.
Todos los acusados se enfrentan a penas de hasta veinte años de prisión, según la Fiscalía.
David Murcia Guzmán fue detenido el 17 de noviembre de 2008 en Panamá y deportado a Colombia dos días después de la intervención de las autoridades a su conglomerado de empresas en Colombia.
DMG tuvo "sucursales" en Panamá, Venezuela y Ecuador, pero fueron intervenidas por los respectivos Gobiernos y tenía planeado establecerse también en México, Perú y Brasil.
EFE
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