|
Chávez, que dio sus declaraciones en la estatal Venezolana de Televisión (VTV), además supeditó el "incremento" de la presencia de presuntos espías colombianos en Venezuela a una supuesta conspiración contra su Gobierno, auspiciada por la oficina de Inteligencia estadounidense "CIA y el Gobierno de Estados Unidos".
No precisó cuándo y dónde fueron detenidos los supuestos agentes colombianos, cuyas identidades no reveló, solo resaltó que "están capturados y serán juzgados según las leyes venezolanas, con todos sus derechos".
"Fueron capturados con las manos en la masa", mientras buscaban información sobre "las milicias venezolanas", declaró Chávez, y recordó que esta "no es" la primera vez que descubren a colombianos en labores de "espionaje" en Venezuela.
Citó, entre otros, el caso del llamado "canciller de las Farc" Rodrigo Granda, "secuestrado" en Venezuela por efectivos colombianos en diciembre de 2004, lo que generó una nueva crisis en las relaciones bilaterales que fue superada en febrero de 2005.
Recordó que en anteriores ocasiones alertó a su colega colombiano, Álvaro Uribe, "acerca de las actividades conspirativas" de agentes del DAS en Venezuela, y "continúan haciéndolo, sobre todo ahora con la decisión de Colombia de terminar de entregar la soberanía de aquel país".
Así se refiere Chávez al acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos que prevé el uso de siete bases militares colombianas por parte de efectivos estadounidenses, lo que Caracas califica como una "amenaza" a la "revolución" bolivariana.
Responsabilidades ajenas
Alertó que el supuesto "incremento" de las actividades de "espionaje" de un "Gobierno hostil como es el de Colombia" indicaría la presunta existencia "de planes contra Venezuela".
Chávez también se refirió al caso de la matanza de ocho colombianos en una región venezolana fronteriza con ese país, que calificó como un episodio violento importado de Colombia.
El Gobierno venezolano investiga de forma "rigurosa" y "seria" el caso "trágico y doloroso" de la matanza, la semana pasada, de 10 personas en el estado fronterizo de Táchira: ocho colombianos, un venezolano y un peruano.
Los colombianos, junto a otras cuatro personas, habían sido secuestrados el pasado 11 de octubre por grupos armados no identificados cuando jugaban fútbol en el estado occidental de Táchira, fronterizo con Colombia.
El sábado pasado fueron hallados en Táchira los diez cadáveres, mientras que una persona permanece desaparecida y un colombiano sobreviviente de la masacre se encuentra recluido en un hospital venezolano bajo fuertes medidas de seguridad.
En la noche del martes los cadáveres de los ocho colombianos y del peruano fueron repatriados a Colombia.
Chávez dijo que maneja datos sobre la investigación policial sobre el caso, que no reveló en detalle para no entorpecer las pesquisas.
Refirió que los colombianos asesinados "no tenían documentación oficial, como la tienen la gran mayoría de los colombianos que viven" en Venezuela, por lo que, señaló "pasaron para acá" y se investiga "sus actividades" porque "alguien los financiaba".
El único sobreviviente de la masacre "está fuera de peligro, a buen resguardo, contando" lo sucedido, y la policía elabora "retratos hablados".
Los investigadores han "conseguido conchas de cartucho" por lo que "ya sabemos el calibre, y estamos asociando con otros hechos criminales ocurridos en esa frontera", añadió.
"Ahora, ¿de dónde viene todo eso? De Colombia, lamentablemente. Colombia es un país que se le desbordó al Gobierno y ahora con más razón que vienen las siete bases gringas al territorio hermano de Colombia", sostuvo Chávez. Terra / EFE
|