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La violencia ha disminuido en Irak desde que las tropas de Estados Unidos apoyadas por jeques tribales ayudaron a recuperar el control de las manos de los milicianos de Al Qaeda, en una estrategia que incluyó el envío de contingentes adicionales por parte de Washington.
Sin embargo, los ataques siguen siendo comunes en un país que intenta reconstruirse después de décadas de conflicto, sanciones y luchas.
Dos fuertes explosiones sacudieron los edificios y se levantaron columnas de humo en el centro de Bagdad, cerca del Río Tigris.
El primer coche bomba tenía como blanco el Ministerio de Justicia y el segundo, ocurrido minutos después, estaba dirigido a un edificio de la gobernación provincial de Bagdad, sostuvo la policía.
Las calles estaban inundadas con agua y los bomberos sacaron cuerpos cercenados y quemados del sector. Alrededor de seis vehículos carbonizados estaban amontonados cerca de la oficina de la gobernación provincial.
Varios hombres cargaban cuerpos en sábanas, alejándolos de la escena y una decena de personas intentaba voltear un vehículo para sacar a los cadáveres que se encontraban debajo.
"Todavía no sé cómo estoy vivo. La explosión destruyó todo (...) es como si hubiera un terremoto, nada está en su lugar", afirmó el residente local Hamid Saadi, en un contacto telefónico mientras estaba cerca del Ministerio de Justicia.
Funcionarios del Ejército estadounidense aseguran que este tipo de ataques buscan reactivar el conflicto sectario que afectó al país luego de la invasión del 2003 liderada por Washington, o socavar la confianza en el Gobierno del primer ministro, Nuri al-Maliki, antes de las elecciones parlamentarias del año próximo.
Está previsto que Maliki se presente como candidato, bajo intensas medidas de seguridad en toda la nación.
Las explosiones ocurrieron dos meses después de un asalto el 19 de octubre contra los Ministerios de Finanzas y Relaciones Exteriores que causó la muerte de casi 100 personas e hirió a cientos más.
Aquel asalto llevó a un inusual reconocimiento por parte de las autoridades de que las fuerzas de seguridad iraquíes cometieron errores.
Reuters
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