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Los funcionarios electorales tratan de prepararse a toda prisa para la segunda vuelta del 7 de noviembre, mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, evalúa si enviará más soldados a Afganistán para luchar contra la insurgencia de los talibanes.
"El Emirato Islámico de Afganistán nuevamente insta a sus respetados compatriotas a no participar", dijeron los talibanes en un comunicado, enviado por correo electrónico a Reuters, afirmando que el proceso electoral estaba siendo manipulado por Washington.
"Para lograr que este proceso fracase, todos los muyahidines realizarán operaciones contra los centros del enemigo", declararon, refiriéndose a los miles de locales de votación que se establecerán para la elección entre el presidente Hamid Karzai y su rival Abdullah Abdullah.
Karzai acordó la votación después de enfrentar una fuerte presión internacional.
Una investigación sobre fraude respaldada por la ONU invalidó miles de votos de Karzai de la primera ronda del 20 de agosto, lo que redujo su total a menos del 50 por ciento necesario para evitar un balotaje contra Abdullah, su ex ministro de Relaciones Exteriores.
Los talibanes, que fueron derrocados por una invasión liderada por Estados Unidos en el 2001 después de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono, también amenazaron con desbaratar la primera ronda.
Pero pese a ataques esporádicos contra los candidatos, funcionarios electorales y locales de la votación, no lograron interrumpir el proceso por completo, aunque los temores de seguridad contribuyeron a una baja participación y funcionarios electorales han dicho que esperan que los votantes sean aún menos en la segunda vuelta.
Los talibanes, que gobernaron Afganistán desde 1996 hasta que fueron derrocados por las fuerzas de Estados Unidos y afganas en el 2001, han retomado su insurgencia con mayor fuerza, transformando al 2009 en el más sangriento de los ocho años del conflicto.
Funcionarios electorales han advertido que la OTAN y las fuerzas nacionales no se están dando suficiente tiempo para asegurar los centros para la segunda vuelta.
La cercanía del duro invierno de Afganistán, cuando gran parte del país montañoso se vuelve inaccesible, hace que organizar y llevar a cabo los nuevos comicios sea aún más difícil.
Karzai comenzó su campaña el sábado, pero su portavoz dijo que no planea hacer grandes concentraciones similares a las de la primera vuelta, muchas de los cuales le ganaron miles de partidarios.
Las malas condiciones climáticas y la inseguridad han llevado a algunos comentaristas a cuestionar si la votación podía seguir adelante en forma realista y el portavoz de Karzai urgió a la fuera de la OTAN (ISAF) y a la ONU que aseguren la segunda vuelta.
"Pedimos a todas las instituciones incluyendo a la ISAF, el Gobierno afgano, las Naciones Unidas y a la comisión electoral que hagan lo que puedan para asegurar que la elección se realice", dijo a periodistas Wahid Omar, un portavoz de la campaña de Karzai.
El más reciente comunicado de los talibanes advierte a los afganos que no salgan de sus casas el día de la votación.
"La gente no debe participar en las elecciones (...) todos los caminos principales serán bloqueados o cerrados al Gobierno y a vehículos privados el día (de la votación)", dice el comunicado, reiterando una amenaza realizada en la primera vuelta.
Reuters
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