|
Los representantes del Gobierno de facto y del depuesto mandatario estaban confiados en que la salida a la crisis, que divide al país, se encontraba a la vuelta de la esquina tras haber alcanzado el miércoles un acuerdo preliminar sobre siete de los ocho puntos del pacto.
Pero sobre el punto medular del acuerdo, el regreso de Zelaya al poder después de haber sido depuesto por militares el 28 de junio, las posiciones seguían divididas.
A pesar de que un asesor del depuesto mandatario dijo que se había alcanzado el miércoles un consenso total en el texto del acuerdo, el equipo negociador del presidente de facto Roberto Micheletti sostiene que todavía no se ha llegado a coincidencia sobre el retorno de Zelaya al poder.
Sin embargo, los representantes parecían hacer esfuerzos por llegar a un acuerdo. En un receso, los negociadores de Zelaya partieron el jueves por la tarde para reunirse y hacer consultas con el derrocado presidente.
"Vamos a retomar otra vez la mesa de las negociaciones (...) para escuchar las propuestas y contrapropuestas", dijo a periodistas Víctor Meza, de la comisión negociadora de Zelaya, desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde el líder está refugiado.
Zelaya fue derrocado y expulsado del país a punta de rifle bajo el argumento de haber violado la Constitución con sus intentos de convocar a un referéndum para reformar la carta magna a fin de allanar camino para la reelección presidencial, una consulta que había sido prohibida por la justicia.
Después de infructuosas negociaciones diplomáticas en Costa Rica, Zelaya volvió clandestinamente a su país y se refugió en la embajada brasileña, que está cercada por decenas de militares y policías con órdenes de arrestarlo.
Sin embargo, desde hace una semana, con la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) las partes se volvieron a sentar a la mesa de diálogo, aunque la restitución de Zelaya antes de las elecciones del 29 de noviembre sigue siendo la manzana de la discordia de las negociaciones.
"No hay absolutamente ninguna propuesta definitiva, hay una serie de propuestas que se están discutiendo (...) no hay ningún rompimiento de las negociaciones", dijo a Reuters la negociadora Vilma Morales, del equipo del Gobierno de facto.
Firmes con reclamo de restitución
Micheletti ha dicho que Zelaya debe rendir cuentas ante la justicia por violar la Constitución y que es la Corte Suprema quien tiene que decidir si se restituye al líder derrocado en el poder.
"Mantenemos firmes en el reclamo de la restitución al poder del presidente Manuel Zelaya tal como se establece en el acuerdo de San José respaldado por la comunidad internacional", dijo a periodistas Mayra Mejía, negociadora del equipo de Zelaya, antes de entrar a la reunión el jueves.
Zelaya había advertido que si no se alcanza hasta el jueves a la medianoche un acuerdo, exploraría otros planteamientos en su busca por recuperar la presidencia.
El depuesto presidente ha pedido a la comunidad internacional, que lo respalda como mandatario y que ha tomado medidas de castigo contra Honduras, que se intensifique el aislamiento al país si no logra volver a su cargo.
El Gobierno de Micheletti, aislado diplomáticamente y que sufrió recortes en asistencia financiera, ha sido testarudo ante reclamos internacionales de restaurar a Zelaya y acabar con la peor crisis política en Centroamérica en dos décadas.
"Este es un gran momento y deberían aprovecharlo", dijo el jueves a periodistas el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Robert Wood, sobre las negociaciones. "El punto es que necesitan llegar a un acuerdo", agregó.
Estados Unidos es el mayor socio comercial de Honduras.
Los hondureños tuvieron un respiro de la crisis el miércoles por la noche, cuando la selección de fútbol del país aseguró su clasificación al mundial de Sudáfrica 2010, que por un momento unió a los divididos hondureños y los llevó a las calles a festejar olvidando sus diferencias políticas.
Micheletti declaró el jueves feriado nacional en honor a la selección hondureña, que no clasificaba a un Mundial desde España 1982.
Reuters
|