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Rodas, durante una conferencia de prensa en Naciones Unidas, señaló que las autoridades de Washington, apoyándose en el multilateralismo, "podrían aplicar sanciones directas contra los responsables del golpe de Estado".
Honduras vive inmersa en una profunda crisis política desde que a fines de junio pasado su presidente constitucional, Manuel Zelaya, fuese depuesto y sustituido por el Gobierno de facto de Roberto Micheletti.
Zelaya retornó sorpresivamente a su país el pasado 21 de septiembre para pedir la restitución de su presidencia y se refugió en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde permanece desde entonces, con seguidores y personal de la embajada, rodeada por las fuerzas de seguridad hondureñas.
La canciller subrayó que el depuesto presidente "nunca y en ningún momento ha incitado a la violencia, quien lo hace es el régimen golpista" de Micheletti.
Así mismo, dijo que la comunidad internacional "deberá exigir más profundas sanciones contra el régimen de facto, para que el pueblo pueda intensificar su lucha pacífica contra los golpistas y lograr la restitución de la democracia".
Rodas aseguró que ello debería de suceder a partir del 15 de octubre, fecha en la que se deberían reanudar las mesas de diálogo conforme a los acuerdos de San José, que favorecen la resolución pacífica y dialogada de este conflicto.
"Ahora hay dos mesas de negociación que están suspendidas por dos días. El régimen no acepta la restitución (de Zelaya) ni el retorno al orden constitucional", dijo la ministra de Exteriores hondureña.
Rodas se refirió a que esas sanciones, que reclamó del Gobierno de Estados Unidos, deberían dirigirse hacia "los grupos de exportadores" que están sosteniendo al régimen de Micheletti.
"No se debe de ahogar la economía del país, sino la economía de los que mantienen al régimen represor de Honduras. Sostienen el salario de los torturadores hondureños a través de sus bancos y empresas", dijo la canciller, que señaló que "otros países han sido bloqueados por Estados Unidos en defensa de la democracia".
Agregó que "el pueblo ya ha sido sancionado por los golpistas" y subrayó que aunque el Gobierno del depuesto Zelaya no incitará a la violencia, no se puede evitar "que otros grupos cansados de esperar de que en Honduras haya paz y estabilidad puedan adoptar" otros caminos.
La ministra insistió en que "la situación en Honduras tiene que volver al minuto antes en que se produjo el golpe de estado".
Terra/EFE
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