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"Es una trampa, ese decreto se hizo para clausurar los medios y ya los clausuraron", indicó telefónicamente Zelaya a Efe, al subrayar que para reprimir al pueblo el Gobierno de facto no ha necesitado decretos y afirmar que Honduras "tiene 95 días de estado de sitio".
Las autoridades de facto cerraron las instalaciones de Radio Globo y el Canal 36 Cholusat Sur en la madrugada del lunes, después de publicar durante el fin de semana un decreto que permite la suspensión de varias garantías constitucionales, incluida la libertad de prensa.
Zelaya, derrocado el pasado 28 de junio, indicó que con la clausura de los "únicos dos medios opositores al régimen, ahora tienen en silencio obligado al pueblo y, además, tienen silenciada a la resistencia pacifica de Honduras".
"Nuestra posición es que el pueblo hondureño debe organizarse una vez más para restituir la frecuencia de Radio Globo y de Canal 36", dijo, al señalar que la vulneración de la libertad de expresión debe ser objeto de "una condena internacional".
El presidente hondureño de facto, Roberto Micheletti, anunció que haría consultas con representantes de otros poderes del Estado para determinar si suspende el decreto, tal y como le solicitó en la víspera el Congreso.
Preguntado por sus llamadas a la "ofensiva final", que hizo durante el fin de semana y que el Gobierno de facto ha utilizado como argumento para justificar su decreto, Zelaya señaló que "la ofensiva final es una ofensiva pacífica".
"Es una ofensiva pacífica a la que tenemos derecho. Nadie nos puede quitar el derecho a huelga, el derecho a resistir, el derecho a hacer plantones, el derecho a hacer manifestación", indicó, y señaló que quien apoye la eliminación de esos derechos está "apoyando a la dictadura".
Zelaya también salió al paso de las críticas por su decisión de regresar al país el pasado 21 de septiembre y dijo que "los que están a favor del golpe de Estado pueden opinar así".
"Yo soy pacífico, no uso armas. La resistencia ha puesto más de cien personas muertas en estos 90 días, no hay un solo militar muerto, no hay un solo policía muerto, la resistencia no ha disparado contra nadie", dijo.
El presidente depuesto, que cumple nueve días en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, aseguró que se encuentra bien de salud tras señalar que la "semana pasada fue bastante problemática por la invasión de gases".
"Mi intención es salir lo más pronto posible pero con el problema solucionado. He venido aquí para solucionar el problema, yo no estoy más que para hacer un trabajo político y social", afirmó. EFE
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