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Frente a la sede de la delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas se encuentra un grupo de 31 estudiantes en huelga de hambre, mientras que en la ciudad de Valencia (100 kms al oeste de la capital) hay 20 más, informó Javier Martucci, de la Universidad Simón Bolívar.
Los estudiantes rechazan la detención y juicio de su compañero Rivas, de la Universidad de Carabobo (centro), acusado de generar violencia en una manifestación el pasado agosto, y reclaman que la OEA constate la situación de los derechos humanos en el país.
"A un estudiante lo mandan para una cárcel porque estaba ejerciendo el derecho a la libre protesta, pero los delincuentes son apresados y al día siguiente los vemos en libertad", cuestionó Roger Millán, de la Universidad Santa María.
También manifiestan solidaridad con el prefecto de Caracas, Richard Blanco, y diez empleados de su alcaldía metropolitana, acusados y encarcelados igualmente de provocar violencia en una manifestación reciente, y con "todos los demás presos políticos", señaló Martucci.
A la huelga de hambre de los estudiantes se unieron la noche del domingo los comisarios Iván Simonovis y Lázaro Forero, condenados a 30 años de prisión por la represión de una manifestación en 2002 que desembocó en un golpe de Estado, indicaron sus esposas.
Además, se sumaron a este ayuno el periodista Gustavo Azócar, detenido en la cárcel de Santa Ana (San Cristóbal, 650 kms al suroeste de Caracas), y otros dos detenidos que se declaran presos políticos.
El pasado mes de julio, el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, cumplió una huelga de hambre de cinco días en la sede de la OEA en Caracas, en demanda de que el organismo interamericano analizara la situación de la democracia en Venezuela.
AFP
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