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La ley consagra un sistema mixto para la elección de parlamentarios, que serán escogidos en un 70% a través de voto nominal y un 30% por voto de listas.
En la legislación anterior, el 60% de los cargos parlamentarios era escogido por votación nominal y el 40% por voto lista.
Para los cargos de presidente, gobernador y alcalde, la nueva ley mantiene el requisito de mayoría relativa de la legislación anterior.
La nueva ley ha sido duramente criticada por la oposición política, que considera que el nuevo sistema para asignar puestos en la Asamblea Nacional va en detrimento de la representación de las minorías.
"La personalización del sufragio debe conciliarse con el principio de representación proporcional de las minorías para garantizar el pluralismo", sostuvo el diputado Ricardo Gutiérrez, del partido Podemos, disidente del oficialismo.
"Esta ley es una verdadera regresión, porque el sistema mayoritario que se ha impuesto permitirá que un partido con 41% de los votos obtenga 80% de los cargos", criticó el diputado.
En cambio, el parlamentario Hermann Escarrá, del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), sostuvo que la nueva ley está acorde con la Constitución, que "habla de representación proporcional, pero no dice que sea de las minorías".
En esa línea, la presidenta del Parlamento, Cilia Flores, también del PSUV, sostuvo que "cuando en la Constitución se hace referencia a las minorías es a las minorías excluidas, como los indígenas y otros sectores, nunca los partidos políticos".
La oposición no está representada en el Parlamento luego de que boicoteó los comicios de 2005.
La Asamblea Nacional de Venezuela, de 167 parlamentarios, está dominada por los partidarios del presidente Hugo Chávez y sólo hay una docena de disidentes que salvaron su voto.
AFP
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