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Juan Alfaro Posadas, embajador hondureño en Panamá del Gobierno de Zelaya, al que disculpó por suspender una rueda de prensa que había convocado el propio jefe de Estado depuesto, "porque tiene cuatro días sin descansar, ni dormir", señaló que el gobernante está al tanto de que el "estado de sitio en Honduras (se ha extendido) doce días más".
Alfaro Posadas agregó que Zelaya "está preocupado" por esta noticia, y que "mantiene comunicación con sus amigos en Honduras y con su familia".
Agregó que su preocupación es también por la violación de los derechos que tienen lugar en su país desde el "secuestro y expulsión (de Zelaya) sin haber cometido delito alguno".
"Es un hombre íntegro (Zelaya), no ha cometido delito alguno, pero está dispuesto a comparecer a cualquier tribunal (...) es valiente, patriota y tiene el apoyo de todo un pueblo", subrayó Álfaro Posadas.
Indicó que el depuesto mandatario no tiene "ningún temor" a regresar a Honduras y que una vez se cumpla el plazo de 72 horas establecido por la Organización de Estados Americanos (OEA) para su retorno emprenderá el regreso a Tegucigalpa entre el viernes y sábado próximo, pero no precisó si lo hará desde Panamá o desde otro país.
Añadió que una vez vuelva a Honduras, Zelaya está dispuesto a negociar con los sectores populares para diseñar estrategias que estén dirigidas a pacificar el país, retomar el poder y continuar su periodo presidencial, que concluye el 27 de enero de 2010.
El embajador de Zelaya aclaró que éste no negociará "ni con (el nuevo presidente hondureño, Roberto) Micheletti, ni con otros sectores directamente responsables" de su destitución.
Zelaya es un "líder nacional" y también "en las Fuerzas Armadas hay amplios sectores que lo respaldan, aunque no lo expresan públicamente", aseguró Alfaro Posadas.
En cuanto a las razones por las que se suspendió la rueda de prensa anunciada por Zelaya para esta noche, el diplomático explicó que además de por sentirse agotado tampoco quiso opacar los actos de toma de posesión del nuevo presidente panameño, Ricardo Martinelli.
También aclaró que el nuevo Gobierno de Panamá no le prohibió realizar esta actividad de prensa.
En Honduras se reforzó hoy el toque de queda vigente en el país al restringir aún más las garantías constitucionales de libertad personal, asociación, circulación y tiempo de detención, en medio de una crisis política abierta tras el derrocamiento de Zelaya.
A propuesta del Ejecutivo, el Parlamento aprobó estas restricciones "para garantizar la paz y la seguridad ciudadana", según un decreto legislativo, que es "de ejecución inmediata".
Las garantías afectadas son las que impiden la detención e incomunicación durante más de 24 horas, las que garantizan la libertad de asociación y de reunión, y circular libremente, salir, entrar o permanecer en el territorio nacional.
El nuevo presidente hondureño, Roberto Micheletti, impuso el toque de queda el domingo, en principio durante 48 horas, y ya lo había ampliado hasta el viernes antes de la extensión.
Honduras vive una grave crisis política por el derrocamiento de Zelaya por los militares, el domingo, cuando el Parlamento eligió en su lugar a Micheletti, cuyo Gobierno afronta el aislamiento internacional.
EFE
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