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La sesión, prevista a partir de las 20.00 GMT en la sede de la OEA en Washington, fue convocada en el marco de una resolución de condena adoptada por el Consejo Permanente del organismo regional el domingo pasado, en respuesta a la destitución de Manuel Zelaya como presidente hondureño.
En paralelo, el depuesto mandatario tiene previsto hablar a las 15.00 GMT ante la Asamblea General de la ONU, confirmó un funcionario del organismo mundial.
Zelaya fue sustraído del palacio presidencial a punta de pistola por los militares y trasladado a Costa Rica, acto que, según declaró ayer el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, "no fue legal".
El XXXVII período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, órgano supremo de la OEA, se produce en unos momentos de alta tensión en las calles de Tegucigalpa entre los seguidores y grupos leales a Zelaya y las fuerzas de seguridad.
También se realiza mientras el nuevo presidente provisional de Honduras, Roberto Micheletti (designado el domingo, pocas horas después del golpe), ha dejado en claro que resistirá las presiones de la comunidad internacional de restaurar al depuesto mandatario.
La idea detrás de esta sesión extraordinaria, a juzgar por las declaraciones de los últimos dos días, es elevar la presión para que se restablezca el orden democrático en Honduras y se logre el retorno de Zelaya al poder.
Así, la Asamblea General tiene ante sí un amplio abanico de acciones para continuar la campaña de coerción, entre las que podrían figurar declaraciones políticas y recomendaciones para el aislamiento diplomático del nuevo Gobierno de Tegucigalpa.
La reunión se realizará un día después de que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmase desde El Salvador que su organización no aceptará "una vuelta al pasado" en el continente.
El organismo también ha enfatizado que no hará ninguna concesión a un régimen proclamado sobre la base de un golpe militar. EFE
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