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La cifra de víctimas por la explosión en la localidad de Al-Bathaa, 30 kilómetros al oeste de Nassariya, podría aumentar, dijo Akram al-Tamimi, gerente de medios del consejo provincial de Nassariya.
El baño de sangre entre grupos enfrentados dentro del islamismo y la insurgencia desatada tras la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003 ha caído abruptamente en todo Irak tras su pico en 2006/07, y el sur -predominantemente chiíta- ha resultado ser una de las zonas más tranquilas.
Pero los grupos insurgentes -entre ellos los sunitas de al Qaeda, quienes ven a los chiítas como herejes- continúan realizando devastadores ataques suicidas con bombas o con automóviles cargados de explosivos.
Los analistas dicen que la violencia posiblemente se incremente a medida que se acerquen las elecciones parlamentarias de enero.
Las cifras de muertos por el atentado variaban ampliamente dependiendo de la fuente.
La policía dijo que 20 personas murieron y 30 sufrieron heridas. Una fuente de seguridad en Nassariya señaló que los muertos eran 30 y los heridos 70.
Un funcionario de un hospital dijo que 13 cadáveres habían sido llevados a la morgue local y que 75 personas habían sido tratadas por heridas, pero que otras víctimas podrían haber sido llevadas a otro hospital.
Reuters
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