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Todos los cadáveres ya están a bordo de
embarcaciones brasileñas que los trasladarán al
archipiélago de Fernando de Noronha, explicó en
una rueda de prensa en la ciudad de Recife el
teniente coronel Henry Wilson Munhoz, de la Fuerza
Aérea de Brasil.
Los cadáveres hallados hoy estaban a 440
kilómetros al noreste del archipiélago brasileño
de Sao Pedro y Sao Paulo, un peñasco deshabitado a
1.296 kilómetros de la ciudad de Recife, y fueron
transferidos a la fragata brasileña "Bosísio".
En la zona en la que los restos de las víctimas
fueron encontrados, la profundidad del Atlántico
alcanza los 3.500 metros, según los portavoces
militares.
Los primeros 16 cadáveres recuperados están en la
fragata "Constitución", que se dirige al
archipiélago de Fernando de Noronha.
Cuando esté a unos 300 kilómetros de ese
territorio insular la "Constitución" entregará los
restos a los tripulantes de un helicóptero que los
conducirá a tierra con la mayor celeridad posible.
Después de realizar las primeras pruebas y
tratamiento a los cuerpos en la isla, los
cadáveres serán enviados "inmediatamente", en un
"puente aéreo" que se va a instalar para tal fin
en Recife, donde las familias intentarán ayudar en
las tareas de identificación de las víctimas.
"La prioridad ahora es la búsqueda de
supervivientes, cuerpos y restos del avión",
detalló Munhoz.
El teniente coronel señaló que la previsión
meteorológica indica "mal tiempo" para las
próximas horas en la zona, lo que podría
dificultar las tareas de rescate.
En las búsquedas participan 570 militares de
Marina, 265 de la Fuerza Aérea y 14 aeronaves,
doce de ellas brasileñas y dos francesas, así como
cinco navíos brasileños y la fragata francesa
"Ventose".
Las causas del accidente y la búsqueda de la caja
negra son de responsabilidad de las autoridades
francesas, que han enviado un submarino a la zona.
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