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"De los 38 policías tomados como rehenes en la estación petrolera, hoy 22 de ellos han sido recuperados vivos por el Ejército, 9 fallecieron muertos por los nativos y hay 7 desaparecidos", dijo el general Miguel Hidalgo, jefe del estado mayor de la Policía, al anunciar el desenlace de la retención que se inició 12 horas antes.
Un ingeniero que estaba retenido con los 38 policías resultó herido, dijo el general, quien no precisó si entre los nativos hubo muertos o heridos, como tampoco aclaró las circunstancias del rescate que corrió a cargo del Ejército.
El general del ejército Raúl Silva, jefe de la VI brigada de la selva peruana, con sede en Bagua, indicó que los cuerpos de los policías muertos estaban siendo recuperados por soldados en el monte.
Los policías habían sido retenidos por nativos que protestaban por una violenta intervención policial en la carretera unas horas antes.
Los policías muertos el sábado elevaron a 20 la cantidad de uniformados muertos desde que estalló la violencia el viernes en la mañana, en tanto que el gobierno oficialmente da tres muertos entre los civiles, aunque es una cifra parcial.
La AFP estableció con fuentes de la Fiscalía y médicas en la zona que hay al menos siete muertos entre los civiles. Versiones extraoficiales y de prensa estiman en 15 el total de civiles muertos, en todos los hospitales de la zona. Los medios locales hablan hasta de 25 muertos civiles.
"No tenemos información sobre nativos muertos. Mientras no completemos la información no habrá cifras oficiales sobre la cantidad de civiles y policías muertos", dijo el general Silva, quien asumió la autoridad civil en la zona en conflicto.
El jefe militar instó a la población a la calma y a respetar un toque de queda en Bagua y otras localidades de los alrededores que rige desde esta noche.
La ciudad de Bagua, epicentro de las protestas, amaneció militarizada y bajo una tensa calma luego de las violencia registrada el viernes donde la población quemó y asaltó ocho locales públicos, comprobó la AFP.
Allí se incendiaron ocho edificios públicos. La violencia también se replicó en las cercanas poblaciones de Bagua Grande y Jaén, objeto de incendios, saqueos y tiroteos.
La carretera que fue desbloqueada por la policía -en la acción que desencadenó 24 horas de intensa violencia- ya se encuentra desbloqueada y se restableció el tránsito vehicular entre la selva y el norte de Perú.
Esa carretera había sido tomada hace diez días por unos 2.500 nativos, como parte de una serie de protestas de las 65 etnias amazónicas.
Los indígenas amazónicos están en pie de lucha desde comienzos de abril para que el gobierno derogue decretos que, consideran, ponen en peligro sus tierras y su supervivencia, y que según ellos buscan la explotación de hidrocarburos en la región sin su consentimiento.
El presidente peruano, Alan García, y el primer ministro, Yehude Simon, han denunciado que los hechos de violencia "son parte de un complot contra la democracia" que podría haber contado con apoyo externo aunque sin dar más detalles.
En Lima el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, informó de una orden de captura contra Alberto Pizango, uno de los líderes de la huelga amazónica e interlocutor del gobierno, quien pasó a la clandestinidad el viernes.
La justicia acusa a Pizango de los delitos de sedición, conspiración y rebelión.
En La Paz, la ministra de Justicia boliviana, Celima Torrico, dijo sobre los incidentes en Perú que "ha ocurrido este hecho sangriento por no atender el pedido de los indígenas; siempre ha ocurrido esto, no nos olvidemos lo que pasó aquí en Bolivia con los gobiernos de la derecha".
AFP
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