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Varios estados de la región y fuerzas de seguridad occidentales temen que Somalia, que ha sido azotada por la guerra civil durante 18 años, pueda convertirse en un refugio para milicias ligadas a Al Qaeda.
Testigos dijeron que cuatro insurgentes del grupo islamista de línea dura Al Shabaab murieron, así como un periodista del medio local independiente Radio Shabelle. Los vecinos se ocultaban en sus hogares mientras ambos bandos intercambiaban fuego pesado.
"Vi hombres enmascarados corriendo con los cuerpos de cuatro de sus amigos", declaró Halima Osman, una madre de tres hijos que vive en el mercado Bakara de la ciudad.
"Nos sorprendió ver hombres con uniformes de Gobierno combatiendo en Bakara. Han recapturado cuatro estaciones de policía entre este lugar y el palacio (presidencial), y están avanzando aún más", agregó Osman.
El Gobierno dice que hay pocas esperanzas de negociar con los combatientes de Shabaab que intentan derrocarlo, y arguye que no tienen una agenda política y que cuentan con cientos de extremistas extranjeros en sus filas.
Fuentes de dos hospitales de Mogadiscio dijeron que allí han recibido 85 civiles heridos, y que cuatro de ellos posteriormente murieron.
Residentes en el distrito de Hodon en la capital dijeron que los cadáveres de otros seis insurgentes se encontraban en una estación de policía.
Los combates más fuertes en meses han dejado decenas de civiles muertos y desplazaron a cientos de miles en las últimas dos semanas.
Vecinos dijeron el viernes que los ataques antes del amanecer parecían ser un esfuerzo concertado de las fuerzas gubernamentales para retomar el control de sitios estratégicos en la capital en manos de rebeldes.
"Han rodeado el mercado Bakara, el mayor bastión de al Shabaab en la ciudad. Esperemos que por el bien de la paz las fuerzas gubernamentales no retrocedan", dijo un hombre del lugar.
Reuters
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