
Blair intenta superar escándalo de espionaje
El primer ministro británico, Tony Blair, hizo vanos esfuerzos el viernes para superar el conflicto que desataron las acusaciones de que su gobierno espió a funcionarios de la ONU antes de la invasión de Irak
Blair se presentó en una conferencia de su Partido Laborista en Escocia, donde se espera de su versión sobre esas acusaciones y luego dirija su atención a cuestiones locales, como un nuevo intento para dejar de lado la polémica por la guerra en Irak.
Sin embargo, las repercusiones por los cargos de espionaje hechos por la ex ministra Clare Short fueron implacables, en especial después de que el ex secretario general de las Naciones Unidas Boutros Boutros-Ghali y ex inspectores de armas de la ONU dijeron que creían haber sido víctimas de espionaje.
"El primer día que llegué a mi despacho me dijeron: cuidado, que su oficina tiene micrófonos y su casa también," dijo Boutros-Ghali a la cadena de radio y televisión británica BBC.
"Es una tradición que los países que cuentan con la capacidad técnica para espiar, lo harán sin dudar," comentó.
Short, quien integraba el gobierno cuando Londres y Washington buscaban apoyo en la ONU para invadir a Irak, inició un escándalo diplomático al decir que Gran Bretaña realizó tareas de espionaje en la oficina del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, antes del inicio del conflicto bélico.
Sus declaraciones frustraron los esfuerzos de Blair por poner punto final al tema y centrarse en problemas locales ante las elecciones generales del 2005. El "escándalo de espionaje" ocupó las primeras planas de los diarios británicos.
Short, quien renunció después de la invasión de Irak, declaró haber visto transcripciones de las conversaciones grabadas a Annan y dijo que el espionaje "se realizó durante un tiempo."
Blair rehusó hacer comentarios sobre las acusaciones y se limitó a decir que los servicios secretos ingleses actuaron de acuerdo con las leyes locales e internacionales.
Escape del espionaje
Sin embargo, Richard Butler, ex jefe de inspectores de armas de la ONU en Irak, se sumó a la disputa por el espionaje y dijo: "Existía evidencia abundante que controlábamos constantemente."
Su sucesor, Hans Blix, dijo que creía que su teléfono había sido intervenido, según informaron medios de comunicación australianos.
Las acusaciones podrían convertirse en un revés para los esfuerzos de Blair de recuperar la confianza pública. Su imagen positiva disminuyó durante la invasión de Irak y tras el fracaso en hallar las armas de destrucción masiva, que fue la razón principal para enviar tropas británicas al territorio iraquí.
Su imagen sufrió otro golpe tras el suicidio de un científico especialista en armas que se vio en medio de una disputa entre el gobierno y la BBC sobre alegaciones de que la oficina de Blair exageró la amenaza que representaba Irak para justificar la invasión.
Una investigación oficial libró a Blair de toda responsabilidad por el suicidio. Pero esto también afectó su imagen pública.
Un sondeo de YouGov, publicado el viernes por el periódico The Daily Telegraph, muestra que el factor "confianza" es una aguda espina para Blair. El 67 por ciento de los encuestados respondió que el gobierno no había sido honesto ni confiable. Sólo el 27 por ciento opinó lo contrario.
Sin embargo, los participantes en el sondeo eligieron a Blair como primera opción para primer ministro por encima de sus rivales políticos.
Terra / Reuters
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