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El misil fue lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk, en el
noroeste de Rusia, y 25 minutos más tarde impactó en el blanco
previsto en un polígono militar de la península de Kamchatka, en el
extremo oriente del país, a una distancia de unos 6.000 kilómetros. Las Fuerzas Armadas rusas anunciaron el nuevo ensayo de un misil
balístico intercontinental en momentos de tensión de las
relaciones con Occidente tras la incursión del Ejército ruso en
Georgia y el reconocimiento por el Kremlin de la independencia de
las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur. El ensayo corrió a cargo de las Fuerzas Espaciales y las Fuerzas
Estratégicas de Misiles de Rusia, informó a las agencias rusas el
portavoz de esta última entidad, el coronel Alexandr Vovk. El objetivo de la prueba era confirmar las características de
vuelo de este tipo de misiles tras prolongárseles el plazo de vida
útil y ensayar nuevos tipos de equipos de combate para los misiles
balísticos de emplazamiento terrestre, explicó el portavoz. "La ojiva experimental del misil impactó con gran precisión en el
blanco condicional situado en el polígono de Kamchatka y confirmó
así su capacidad garantizada de abatir selectivamente objetivos con
alto grado de protección", dijo Vovk, según la agencia RIA-Nóvosti. Los misiles Tópol, que entraron en servicio de las Fuerzas
Estratégicas de Misiles de la URSS en 1988, tienen tres etapas,
funcionan con combustible sólido y pueden abatir blancos a
distancias de hasta 10.000 kilómetros. La masa de misil en el momento del lanzamiento es de 45,1
toneladas y porta una carga monobloque de 550 kilotones de potencia. Rusia dispone también de misiles modernizados Tópol-M que, según
militares rusos, son los más veloces de su arsenal nuclear, pueden
asimismo burlar los más modernos sistemas de defensa contra cohetes
y portan una o varias ojivas nucleares, cada una de guiado autónomo. Los misiles balísticos Tópol-M reemplazan los sistemas de cohetes
RS-18 (SS-19 "Stiletto", según la clasificación de la OTAN), los
RS-20 "Voyevoda" (SS-18 "Satán") y los RS-12M. Rusia confía en que los Tópol y los Bulavá, que se emplazarán en
submarinos nucleares, le permitan mantener la paridad nuclear con
EE.UU. por lo menos durante el próximo medio siglo, ya que son capaces
de burlar todos los sistemas de defensa hasta ahora conocidos,
incluido el polémico escudo antimisiles que el Pentágono planea
desplegar en Europa del Este pese a las protestas de Moscú.
Terra Venezuela / EFE
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