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Diana, cuyo nombre legal aún es José, y Mario, oficialmente
María, podrían convertirse en el primer matrimonio de transexuales
en México y ambos conversaron con Efe en su domicilio en un popular
barrio de la capital del país. Él, Mario, luce una barba y bigote producto de los tratamientos
de hormonas necesarios para el cambio de sexo, mientras que ella,
Diana, ensalza su figura con un vestido ajustado al cuerpo y su
nueva feminidad con un coqueto maquillaje. Durante casi cinco décadas, Mario vivió aprisionado en el cuerpo
de una mujer pero hace siete años tomó la determinación de eliminar
sus senos femeninos e implantarse una prótesis para adecuar su
cuerpo a su mente. "No fue por gusto ni capricho, sino porque mi mente no coincidía
con mi cuerpo", asegura. Para Diana la mayor parte de su vida fue una tortura y una
angustia psicológica. "Desde pequeña me sentí diferente y quise ponerle nombre a lo que
me pasaba porque creía que estaba loco por tener un cuerpo diferente
a lo que mi mente pensaba", relató.
Una decisión polémica
Ambos se conocieron hace seis años a través del psicólogo que les
trataba, porque querían contactar con personas que atravesaban por
una experiencia similar.
Su propósito de contraer matrimonio coincide con un momento en el
que el Congreso de la capital mexicana se prepara para discutir los
derechos de los transexuales, tras haber aprobado en los últimos
meses temas polémicos como las uniones de homosexuales o la
despenalización del aborto hasta las doce semanas de gestación. Como ya sucedió con estas dos reformas legales, la posibilidad de
que los transexuales cambien de nombre y de sexo en sus documentos
oficiales apunta a una fuerte confrontación entre conservadores y la
Iglesia, por un lado, y los liberales y la izquierda, por el otro.
Qué dice la iglesia
La pareja de transexuales expresó su voluntad de casarse por la
Iglesia y aseguró que, de no lograr que un cura católico bendiga su
unión, acudirá a cualquier otro rito religioso para alcanzar su
objetivo. "Queremos dar la oportunidad a la Iglesia católica para que nos
case, pues somos católicos como muchos mexicanos", dijo Diana, pero
el Vaticano rechaza de manera terminante este tipo de bodas por
considerarlas "antinaturales" y "sin valor canónico". "Rechazamos de manera absoluta y contundente que la Iglesia
autorice estas bodas. No hay ninguna posibilidad de aceptar
matrimonios entre transexuales ni personas del mismo sexo", dijo a
su vez el portavoz de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar. Para casar a dos personas, la Iglesia exige que éstas presenten
su fe de bautizo donde se establece el sexo, explicó el
representante de la Iglesia.
Expectativa legal
La pareja de transexuales planea -además de la boda religiosa- un
matrimonio civil y admiten que el juez podría negarse a celebrar la
ceremonia por los "prejuicios o por la apariencia física de ambos"
que no coincide con su identidad sexual legal.
Sin embargo, el abogado que asesora a esta pareja les aseguró que
su unión civil es legal pues, pese al cambio de apariencia, siguen
siendo hombre y mujer. En México las personas tienen la posibilidad legal de cambiar de
nombre pero no de sexo en sus documentos, y para hacerlo es
necesario entablar un juicio legal que puede durar varios años. El jurista Víctor Hugo Flores, que ha entablado diversos juicios
de esta índole, ha insistido en la urgencia de reformar el Código
Civil para regular los cambios en los documentos oficiales de
transexuales. En tanto, los grupos de izquierda y un frente que agrupa a los
transexuales, lesbianas, gays y bisexuales, -y en el que participan
Mario y Diana- trabajan en una propuesta de Ley que será presentada
en los próximos días por el Partido Alternativa Socialdemócrata y
Campesina ante la Asamblea capitalina. De aprobarse la ley "seremos unos de los primeros en solicitar el
cambio de identidad y de sexo en nuestros documentos oficiales",
aseguró Mario. Según el Instituto Mexicano de Sexología, en ese país no hay
estadísticas fiables sobre los ciudadanos que han cambiado de sexo,
pero The World Professional Association for Transgender Health señala que en el mundo hay un transexual por cada 37.000
habitantes.
EFE / Terra Venezuela
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