|
Las FARC anunciaron esta semana haber ordenado la entrega a Chávez de Clara Rojas -secuestrada hace casi 6 años y quien fuera compañera de fórmula electoral de la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt-, su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio, y la ex congresista Consuelo González.
Chávez continuaba el sábado su visita a Cuba, concretamente a la ciudad de Santiago en el oriente, horas después de advertir que ya había elaborado "alguna fórmula para recibirlos" (a los rehenes), pero que debía revisarla porque se trata de una "operación delicada".
En Caracas la senadora colombiana Piedad Córdoba, que participó junto con Chávez en una mediación para un canje humanitario interrumpida por el gobierno de Bogotá, potenció más la incertidumbre al reconocer que "hasta los momentos no sé ni la fecha ni la hora, ni dónde ni en qué lugar va a ser la entrega".
Córdoba llegó el sábado a Venezuela para una visita relámpago, en cuyo transcurso se entrevistaría con diplomáticos venezolanos, y planeaba regresar por la noche a su país para esperar que Chávez se comunicara con ella.
Desde el viernes los servicios de seguridad de Venezuela estaban en alerta para una eventual liberación. "Ya comenzó la movilización para el operativo", indicó una fuente ligada a organismos de inteligencia, que no precisó cuántos funcionarios participan.
Pero el operativo parecía mucho más lento que lo que los familiares esperaban, luego de que Chávez calificara la decisión de las FARC como un excelente regalo de Navidad.
La noche del viernes Chávez, al precisar las complicacionbes que él veía en la operación, dijo que el gobierno colombiano de Alvaro Uribe no quiere el canje humanitario.
"A pesar de que dicen que sí, no quieren, nos consta, ya teníamos lista la fórmula para liberar a los rehenes y el señor presidente echó abajo todo de un día para otro", acusó Chávez.
En Bogotá, Patricia Perdomo, hija de Consuelo González, dijo que "a medida que pasa el tiempo aumenta nuestra ansiedad por no saber qué pasa".
Perdomo añadió que la familia de González, de 57 años y retenida hace seis, ultima los preparativos para el recibimiento, y que una prioridad será verificar su estado de salud. "Hemos estado averiguando dónde pueden atenderla, lo primero es saber cómo está", sostuvo.
Una situación parecida se vive en casa de Clara González, madre de Rojas, quien compró ropa para su nieto y un libro que obsequiará a su hija por los 44 años que cumplió el jueves.
"Estoy a la espera de nuevas noticias y diligenciando un seguro médico para ella, que ojalá no lo necesite", declaró el viernes a la AFP.
Entre los rehenes canjeables de las FARC figuran Ingrid Betancourt, tres estadounidenses contratistas del departamento de Estado, así como decenas de policías, militares y políticos colombianos.
Terra Venezuela / AFP
|